Felicidad

—Me han dicho que tú eres un hombre…
—Sí.
—Un hombre normal, común y corriente, igual a todos los demás…
—Sí.
—Y que, además, has encontrado el secreto de la felicidad…
—Sí.
—Y que eres capaz de compartir ese secreto con todos tus semejantes…
—Sí.
—¿Conmigo, por ejemplo?…
—Sí.
—Dímelo…
—Hablo poco y jamás contradigo.
—¿Es todo?…
—Sí.
—Oye, ¡pero eso no es posible!…
—No.

José Vizcaíno Pérez
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 728

Los rostros

Quizás si su mano no hubiera empujado la puerta, ahora no tendría que empezar de nuevo con todo, la conversación diaria, los mismos rostros cotidianos, el sonido de los cubiertos y sobre todo las voces haciéndole la comida insoportable.

Probó el pescado y estaba amargo, probó el arroz y también estaba amargo, la sopa, el dulce… Todo estaba amargo. Miró a su alrededor. Los rostros también estaban amargos. Empezó a reírse a carcajadas, mientras preguntaba: ¿No será que todos estamos empezando a podrirnos?

Lucio Estévez
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 727

La parada

¿No eran éstos los mismos gorriones que piaban el día anterior, el año anterior, el siglo anterior y aún cuando el mundo no había tenido noción de existencia?

¿Acaso ese piar existiría después de su muerte? Se tapó los oídos y corrió por la calle dando alaridos. Las gentes agrupadas en la parada no pudieron evitar mirar horrorizados el ómnibus que se acercaba velozmente por el lado contrario…

Lucio Estévez
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 727

El hoyo

Los cuerpos desnudos entraban poco a poco pero en una fila continua, rítmica, en horribles movimientos de cámara lenta, larga e interminable, en aquel hoyo negro, para perder sus nombres en fríos libros de historia y pasar a ser una cifra terriblemente sola, guardada en los negros archivos de la guerra.

Lucio Estévez
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 727

El afiche

Hasta la hierba, que adornaba los jardines del Lincoln Park confundiéndose con el rocío de la madrugada y la sangre de la víctima, linchada la víspera, llegó suavemente, llevado por la brisa mañanera, un cartel de propaganda turística donde se leía grandes letras: “Visit Georgia, the most beautiful South´s State”.

Lucio Estévez
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 727