Los mundos

El hombre sabio estaba empeñado en descubrir si había vida fuera de su mundo. Con tal fin se pasaba las horas y los días observando por su telescopio. Cierta noche, dijo a su complaciente esposa:

—¿Sabes?, hoy he tenido la intensa sensación de que un ojo gigantesco me miraba desde el cielo.

—Tonterías —dijo ella—. Vamos, la cena está lista.

En aquel mismo instante, en un lugar muy distinto, alguien decía:

—¿Sabes papá?, hoy, al estar jugando con mi microscopio, me ha parecido sentir que un ojo diminuto me observaba desde el portaobjetos.

—Bah, tonterías —dijo el padre—. Anda, la cena está lista.

Jorge Marin P.
No. 44, Julio – Agosto 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 665

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