
Todos sabemos que las nubes no lloran, sino que simplemente llueven cuando están tristes.
Alfredo Flores Richaud
No. 91, No. de 20 Aniversario – 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 455
Yo no creía en el diablo, ni en el cielo ni en el infierno. Hasta aquel día en que llegó el diablo y me aventó por las escaleras. Morí. Ahora tampoco creo en el cielo ni en el infierno, pero aquí estoy en este lugar sin paredes, sin techo, sin piso, en esta silla y en esta mesa, terminando de escribir este cuento.
Alfredo Flores Richaud
No. 86, Marzo-Abril 1981
Tomo XIV – Año XVI
Pág. 605