Llegó a oídos de Rabí Levi Itzjak de Berdichev que las muchachas que amasaban el pan ácimo para Pesaj, trabajan desde el amanecer hasta hora avanzada de la noche, sin descanso. En la primera oportunidad, levantó su clamor:
—Los enemigos de Israel nos acusan de amasar el pan ácimo con sangre de cristiano. ¡No, es con sangre judía que lo amasamos!
Del Tesoro Jasídico
No. 64, Abril – Mayo 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 499


