Roberto Oscar Perinelli

Roberto Oscar Perinelli

 Es dramaturgo y profesor de Dramaturgia, Historia del Teatro Universal e Historia del Teatro Argentino. Ha estrenado 22 obras teatrales. Miembro fundador y directivo de la Fundación CarlosSomigliana (SOMI) y miembro de la dirección artística del Teatro del Pueblo, ha sido también Director de la Escuela  de Arte Dramático del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de la Comedia Juvenildel Teatro General San Martín, desde su creación hasta su disolución. Se ha desempeñado como jurado en varios concursos nacionales de obras teatrales[1].

El autor de “Mil años de paz” asiste el viernes a la inauguración del Ciclo de Teatro de Otoño en Médano

Roberto Perinelli es uno de los más importantes autores teatrales contemporáneos dela Argentina. Elsábado 12 ofrecerá una charla sobre el mítico movimiento originado en 1981, llamado Teatro Abierto. También abordará, desde su óptica, los por qué de la actual “primavera” teatral que inunda Buenos Aires. El dramaturgo estará en General Pico este viernes 11, para asistir a la reposición de su “tragedia romántica” en la sala de Médano, con la que dará comienzo otro ciclo de Teatro de Otoño organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad local.

 Roberto Perinelli es integrante de la Fundación SOMIque dirige el Teatro del Pueblo. Fue director en dos recordadas etapas de la Escuelade Arte Dramático de Buenos Aires por la que han pasado notables actores.

A su pluma se debe la versión de “Mil años de paz”, la obra con la que el grupo Casiopea ganóla Fiesta Provincialdel Teatro 2011. El contacto que los integrantes del elenco piquense entablaron con Perinelli posibilitó su visita a General Pico.

El autor de “Mil años de paz” es también el creador de piezas que se han transformado en clásicos del teatro argentino de la segunda mitad del siglo XX.

Perinelli fue protagonista además, de un movimiento como Teatro Abierto, que en 1981 conjugó de tal modo el arte con la realidad del país, que quedó para siempre asociado a la rebelión cultural que contribuyó a la efervescencia de las masas y obligó replegarse a la dictadura militar.

Roberto Perinelli integró ese grupo fundacional de dramaturgos de un nuevo teatro argentino, que entendieron de qué se trataba y resolvieron aportar desde su lugar para contribuir con los que luchaban por recuperar la democracia golpeada por los militares, sin imaginar que ese grito de los artistas y de los intelectuales argentinos obraría como una poderosa herramienta para la recuperación de las libertades[2].


[1] http://www.fundacionosde.com.ar/seminario_Texto.asp?id=758

[2]http://www.maracodigital.com/?PAG=Vernota&claveseccion=secciones.id=6&clavecontenido=contenidos.id=43142

Samuel Taylor Coleridge

Samuel Taylor Coleridge

(Gran Bretaña, 1772-1834)

Poeta, crítico y filósofo inglés, líder del movimiento romántico en su país. Coleridge, hijo de un vicario, nació en Ottery St Mary el 21 de octubre de 1772. Entre 1791 y 1794 —salvo un breve período en que, por hallarse muy endeudado, tuvo que alistarse en el ejército— estudió en el Jesus College de Cambridge. En la universidad adoptó una serie de ideas políticas y teológicas entonces consideradas radicales, especialmente las del unitarismo. Abandonó Cambridge sin haberse doctorado y se unió al poeta Robert Southey con la idea, pronto descartada, de fundar en Pennsylvania una sociedad utópica basada en las ideas de William Godwin. En 1795, se casó pero el matrimonio resultó un fracaso. Southey que había contraído matrimonio también, partió para Portugal, pero Coleridge permaneció en Inglaterra escribiendo y ejerciendo la enseñanza. En 1796 publicó Poemas misceláneos. El año anterior Coleridge había conocido al poeta William Wordsworth y a su hermana Dorothy, con los que entablaría una duradera amistad. Su relación con Wordsworth se tradujo en la colaboración de ambos en un volumen de Baladas líricas (1798), que se convirtió en un hito de la poesía inglesa; ese libro contenía los primeros grandes poemas de la escuela romántica, como por ejemplo el famoso Cantar del viejo marino. Los años 1797 y 1798, cuando ambos amigos vivían cerca de Nether Stowey, en Somerset, fueron tal vez los más fructíferos de la vida de Coleridge. Además del Viejo marino, escribió el poema simbólico Kubla Khan, comenzó el poema místico-narrativo Cristabel, y compuso Escarcha a medianoche y El ruiseñor, que están considerados entre sus mejores poemas.

el otoño de 1798 Coleridge y Wordsworth emprendieron un viaje a Europa continental; Coleridge prefirió seguir solo y pasó la mayor parte del tiempo en Alemania. Durante este periodo abandonó su interés por el radicalismo político y comenzó a sentirse atraído por la filosofía alemana —en especial por el idealismo de Immanuel Kant—, los escritos místicos de Jakob Boehme y la crítica literaria del dramaturgo G. E. Lessing. Coleridge estudió alemán y tradujo al inglés la trilogía dramática Wallenstein del poeta romántico Friedrich Von Schiller. Estos estudios lo convirtieron en el más influyente intérprete inglés del romanticismo alemán. Por entonces Coleridge ya era adicto al opio, droga que utilizaba para aliviar el reumatismo. En 1800 regresó a Inglaterra y poco después se instaló junto a su familia y amigos en Keswick, en el distrito de los Lagos. En 1804 marchó a Malta, donde fue secretario del gobernador. Regresó a Inglaterra en 1806. Entre 1808 y 1819 dictó su famosa serie de conferencias sobre literatura y filosofía; las conferencias sobre Shakespeare renovaron en parte el interés por el dramaturgo. Durante este período Coleridge escribió también sobre religión y teoría política.

En 1816 Coleridge, alejado de su familia, se instaló en la residencia londinense de un admirador suyo, el médico James Gillman. Allí escribió su principal obra en prosa, Biographia Literaria (1817), una serie de disertaciones y notas autobiográficas sobre diversos temas, entre las que destacan sus observaciones literarias. Son dignos de mención los apartados en los que analiza la obra de Wordsworth y expresa sus puntos de vista sobre la imaginación y la naturaleza de la poesía. Durante su reclusión en casa de Gillman se publicaron Hojas sibilinas (1817), Ayudas para la reflexión (1825) e Iglesia y Estado (1830). Coleridge murió el 25 de julio de 1834 en Londres. Sus contemporáneos lo alabaron por su criterio europeo, y hoy en día se le considera un poeta lírico y un crítico literario de primer orden. Su teoría de la poesía produjo una de las ideas centrales de la estética romántica: la imaginación poética como elemento mediador entre las diversas culturas modernas. Sus temas poéticos abarcan desde lo sobrenatural hasta lo cotidiano. Sus tratados y conferencias, así como su irresistible conversación, lo convirtieron en uno de los más influyentes filósofos y críticos literarios ingleses del siglo XIX[1].

 

 


[1] http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2351

André Breton

André Breton

Uno de los grandes impulsores del movimiento surrealista fue, sin dudas, André Breton, el escritor francés nacido el 19 de febrero de 1896 en Tinchebray.

Aunque estudió medicina presionado por sus familiares, su verdadera vocación siempre estuvo ligada a las letras. Así fue como, en 1916, se vinculó al grupo dadaísta y conoció a Jacques Vaché. Además, durante la Primera Guerra Mundial, al tiempo que trabajaba en hospitales psiquiátricos, comenzó a analizar el legado de Sigmund Freud y a estudiar sus experimentos respecto a la denominada “escritura automática”, temática que abordó en su primera obra publicada, que apareció en 1920 bajo el título “Los campos magnéticos”.

Años después, André Breton fundó la revista “Littérature” junto a Louis Aragon y Philippe Soupault y, en 1924, escribió el Manifiesto del Surrealismo. Lo que nunca se hubiese imaginado el autor es que, décadas después, ese documento se convertiría en uno de los nueve manuscritos comprados por Gérard Lhéritier por 5,6 millones de dólares. Por supuesto, semejante inversión no iba a quedar en el olvido, sino que se transformó en uno de los objetos más preciados de la exposición sobre surrealismo que tendrá lugar en el Museo de las Cartas y los Manuscritos de París hasta fines de 2008.

“La inmaculada concepción”, “El surrealismo y la pintura”, “Los vasos comunicantes”, “El viaje a Tenerife”, “Nadja”, “La linterna sorda”, “El amor loco” (inspirada en Jacqueline Lamba, una de las mujeres con quien contrajo matrimonio) y “La llave de los campos” son otras de las obras escritas por este francés que estuvo afiliado al Partido Comunista y se dejó influir por el trotskismo (movimiento que lo llevó a tomar una nueva posición, plasmada en el “Manifiesto por un arte revolucionario independiente”).

André Breton falleció el 28 de septiembre de 1966 en el hospital parisino Lariboisière. Además de libros y una importante contribución al movimiento surrealista, el escritor dejó un legado compuesto por las revistas “VVV” y “Le Surrealisme Même”[1].

 


[1] http://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/biografia-de-andre-breton

William Blake

William Blake

Poeta, pintor y grabador inglés, creador de una forma de poesía única acompañada de ilustraciones. Su poesía, inspirada por visiones místicas, se encuentra entre las más originales y proféticas de la lengua inglesa, y supone el rechazo de las ideas del movimiento ilustrado en favor del romántico. Hijo de un mercero (persona que comercia con artículos de costura), nació el 28 de noviembre de 1757 en Londres, ciudad en la que transcurrió la mayor parte de su vida. De educación fundamentalmente autodidacta, se dedicó con entusiasmo a la lectura, y recibió las influencias del místico alemán Jakob Boehme y del swedenborgianismo (de Emanuel Swedenborg). Ya desde pequeño, quería convertirse en pintor, por lo que fue a una escuela de grabado y, a la edad de 14 años, entró a trabajar como aprendiz del grabador James Basire. Poco después, estudió durante un breve periodo de tiempo en la Royal Academy, pero se rebeló contra las doctrinas estéticas de su director, sir Joshua Reynolds, defensor del neoclasicismo. Sin embargo, más tarde, entabló amistad con académicos como John Flaxman y Henry Fuseli, cuyas obras pudieron influirle. En 1784 abrió una imprenta y, aunque fracasó al cabo de unos años, continuó ganándose la vida como grabador e ilustrador. Su esposa le ayudó a imprimir los poemas ilustrados por los que es conocido incluso hoy en día.

Blake comenzó a escribir poesía a la edad de 12 años, y su primera obra impresa, Esbozos poéticos (1873), es una colección de poemas de juventud, en los que, entre una serie de elementos bastante tradicionales destacan pasajes que presagiaban lo que sería su estilo posterior. Como el resto de su producción, llegó a muy pocos lectores en su época. Sus poemas más populares, frescos, directos y notables por su elocuencia, fueron los que se incluían en Canción de inocencia (1789). En 1794, perdida la fe en la posibilidad de la perfección humana, el poeta publicó Canciones de experiencia, una obra en cuyos poemas utilizaba el mismo estilo lírico y retornaba a muchos de los temas de su libro anterior. De hecho, cuando se leen en conjunto, se descubre que las dos series de poemas presentan numerosas analogías. Inocencia y experiencia, “los dos estados opuestos del alma humana”, contrastan en dos piezas como El cordero y El tigre, que representan respectivamente la inocencia de la niñez y la corrupción y la represión de la vida adulta. Su poesía posterior desarrolla la idea de que la verdadera inocencia resulta imposible sin la experiencia, transformada por la fuerza creativa de la imaginación humana.

Como era su costumbre, adornó los Cantos con dibujos que exigen del lector una visión extremadamente imaginativa de las complejas relaciones entre dibujo y texto. No se sabe a ciencia cierta el método que utilizaba para estampar su obra. La explicación más plausible parece ser aquella según la cual primero escribía el texto y después realizaba los dibujos de cada poema sobre una plancha de cobre, usando algún líquido insensible al ácido, por lo cual quedaban en relieve cuando se aplicaba. Entonces, le daba una capa de tinta de color, lo estampaba, y retocaba los dibujos a mano con acuarela. A Blake se le considera prerromántico, pues rechazó el estilo literario e intelectual del neoclasicismo, y su obra gráfica desafiaba las convenciones artísticas del siglo XVIII. Defendió siempre la imaginación frente a la razón, pues consideraba que las formas ideales debían construirse no a partir de la observación de la naturaleza sino de las visiones interiores. También su estilo lineal y basado en rítmicas repeticiones significa un rechazo al estilo académico imperante en la época, y sus figuras se pueden retrotraer a la estatuaria de las sepulturas medievales, que había copiado cuando era aprendiz, y a las obras de los manieristas posteriores.
Resulta especialmente evidente la influencia de Miguel Ángel en la potencia del escorzo y en la exagerada musculatura de algunas de sus figuras, sobre todo en una muy conocida, la llamada El anciano de los días, que conforma el frontispicio de su poema Europa, una profecía (1794). Gran parte de su pintura estuvo dedicada a temas religiosos: ilustraciones para la obra de John Milton, su poeta favorito (a pesar de que rechazaba firmemente su puritanismo), para El viaje del peregrino de John Bunyan, y para la Biblia, además de las 21 ilustraciones que realizó para el Libro de Job. Entre sus ilustraciones de temas paganos se encuentran las que llevó a cabo para la edición de los poemas de Thomas Gray y las 537 acuarelas para Ideas nocturnas de Edward Young, de las que tan sólo 43 fueron publicadas.

En los denominados Libros proféticos, una serie de extensos poemas escritos a partir de 1789, Blake creó una compleja mitología personal e inventó sus propios personajes simbólicos, que reflejaban sus preocupaciones sociales. Verdaderamente innovadores tanto en pensamiento como en expresión, de ellos escribió el autor: “Debo crear un sistema o permanecer esclavizado por los de otros”. Blake fue un inconformista radical en la línea en que lo fueron otros librepensadores ingleses, como Mary Wollstonecraft o Thomas Paine. En poemas como La revolución francesa (1791), América, una profecía (1793) y Visiones de las hijas de Albión (1973), presenta las figuras de su propia mitología, como Urizén, símbolo de una moralidad represiva, y Orc, el arquetipo de rebelde. En Europa, una profecía (1794) expresó su condena hacia la tiranía política y social del siglo XVIII, mientras que en El libro de Urizén (1794), denuncia la tiranía religiosa, y en El viajero mental (1803) pone en evidencia la explotación de los sexos. Entre los Libros proféticos se encuentra una obra en prosa, El matrimonio del cielo y el infierno (1790-1793), que desarrolla la idea de su autor según lo cual “sin contrarios no hay progreso” e incluye, asimismo, los ‘Proverbios del infierno’, uno de los cuales dice: “Los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción”. En 1800 el poeta se trasladó a la ciudad costera de Felpham, donde vivió y trabajó durante tres años, bajo el patrocinio de William Hayley. Allí llevó a cabo profundas exploraciones espirituales que le prepararon para sus obras de madurez, las grandes épicas visionarias escritas y decoradas entre 1804 y 1820. Milton (1804-1808), Vala o Los cuatro Zoas (es decir, aspectos del alma humana, 1797; reescrito después de 1800) y Jerusalén (1804-1820) no poseen ni los argumentos ni los personajes ni la métrica tradicionales, y sus versos libres, de carácter retórico exigen nuevos modos de lectura. En ellos permanece omnipresente la visión de un tipo nuevo y superior de inocencia, la del espíritu humano triunfante sobre la razón.

Aparte de sus grandes libros, el poeta inglés escribió otras obras, como Una isla en la luna (1784), una divertida sátira sobre sus primeros años de vida. Además, una colección de cartas y un cuaderno de notas con apuntes y algunos poemas breves que escribió entre 1793 y 1818, al que se denominó el Manuscrito Rossetti, pues lo adquirió en 1847 el poeta, también inglés, Dante Gabriel Rossetti, uno de los primeros artistas que reconocieron el valor de Blake. Sus últimos años, pasados en la pobreza, fueron aliviados por la amistad de un grupo de jóvenes artistas admiradores de su figura. Murió en Londres, el 12 de agosto de 1827, dejando inconcluso un ciclo de dibujos inspirados en la Divina Comedia de Dante. Muchos poetas posteriores, entre ellos Swinburne, Yeats y Emily Dickinson, asimilaron su visión y su estilo literarios[1].


[1] http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1475

Ovidio

Ovidio

(Publio Ovidio Nasón, en latín Publius Ovidius Naso; Sulmona, actual Italia, 43 a.C.-Tomis, hoy Constanza, actual Rumania, 17 d.C.)

Poeta latino. Educado en las artes de la política, estudió en Roma y completó su formación en diversas ciudades del mundo griego, pero pronto abandonó la política para dedicarse por entero a la poesía, convertido en un hombre adinerado tras heredar la hacienda de su padre.

Tuvo numerosas amantes, y se casó tres veces (con dos divorcios), y algunas de sus peripecias amorosas aportaron el material poético para sus Amores, una serie de poemas que narran los incidentes de sus relaciones con Corina, personaje en el que seguramente condensó diversas figuras femeninas.

Ovidio perteneció a una serie de poetas que no conocieron las guerras civiles que asolaron Roma durante el siglo I a. C. Los antiguos poetas augusteos, como Virgilio y Horacio, con sus valores patrióticos y su estética clasicista, estaban ya muy lejos de la generación de Ovidio, heredero de la estética helenística que representa el gusto por la erudición y por la despreocupación política y social.

En Roma, donde residió hasta los cincuenta años de edad, se relacionó con la más alta sociedad, incluido el emperador Augusto. Sin embargo, en el año 8 d. C. cayó en desgracia y fue desterrado hasta su muerte en Tomis, en el Ponto Euxino, cerca del Mar Negro, sin que se sepa cuál fue exactamente el motivo; el propio Ovidio supone que se debió al tono libertino de algunas de sus obras, que se habría interpretado como un ataque a la política de reforma moral y a la estética del emperador Augusto, quien llegó a castigar el adulterio como si fuese una ofensa contra el Estado o la religión, incluso más allá de la propia tradición romana. Sin embargo, estas obras circulaban desde hacía tiempo, por lo que se ha especulado también con la posibilidad de que el poeta conociera un escándalo en el que estaba implicada la hija del emperador.

En su primera etapa, la poesía de Ovidio tiene un tono desenfadado y gira alrededor del tema del amor y el erotismo. Amores, Arte de amar, considerada por algunos su obra maestra, y Remedios de amor destacan por la maestría técnica en el manejo del dístico elegíaco y la facilidad brillante y a veces pintoresca del verso. El propósito didáctico, los consejos y ejemplos sobre cómo seducir a las mujeres y relacionarse con ellas, se mezcla en estas obras con la anécdota burlesca y un costumbrismo teñido de sátira; a los ojos modernos, más que de amor se trata de erotismo, o incluso de un simple repertorio de anécdotas picantes, aunque debe tenerse en cuenta que lo que enla Antigüedadse entendía por amor se acerca más a lo que hoy llamaríamos erotismo. Por ello, cuando estas obras influyan en el amor cortés trovadoresco (siglo XII), las diferencias serán también notorias.

A la obra de madurez del poeta corresponden Las metamorfosis, extenso poema en hexámetros que recoge diversas historias y leyendas mitológicas sobre el tema de las metamorfosis o transformaciones. Se trata de un poema escrito con la voluntad de competir con Virgilio, aunque a la solemnidad de la Eneida opone Ovidio el guiño, la broma y el refinamiento, y a la épica armónica y ática del excelso Virgilio, la variedad pasional y helenística.

Durante la Edad Mediay el Renacimiento, la obra circuló casi como una enciclopedia sobre mitología clásica. Las obras compuestas durante el tiempo de exilio se caracterizan por la melancolía; destacan los Tristes, cinco libros de elegías que relatan su infeliz existencia en Tomis y apelan a la clemencia del emperador Augusto[1].         

 


[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/ovidio.htm

Adao Ventura

ADAM VENTURA Ferreira Reis

Nació en Santo Antonio de Itambé, MG, en 1946. Se graduó en Derecho por la UFMGy en 1973 por invitación de la Universidadde Nuevo México, fue a los Estados Unidos, donde enseñó literatura contemporánea. 

Ha publicado varios libros, entre ellos El color de la piel, Los músculos Texturafro y El Arco de Triunfo, ha aparecido en varias antologías y sus poemas fueron traducidos al Inglés y Alemán.  Tuvo uno de sus poemas incluidos en la antología El cien mejores poemas del siglo Brasileros, organizado por Italo Moriconi (Autor Objetivo – SP). Sus espectáculos de poesía están inmersos en los problemas de la oscuridad y al mismo tiempo por una simplicidad que hace que sea legítimo, y el líquido, o como Manuel Lobato escribió: “La maldad del mundo y el misterio de la vida grito en el sonido de sus versos.” 
Publicado en 2002 Letanías de Jamón

Murió en Junio de 2004.[1]


[1] http://www.tanto.com.br/AdaoVentura.htm

Rosendo Díaz-Peterson

Rosendo Díaz-Peterson

Doctor en Literatura, Lengua y Cultura Española e Hispanoamericana (Universidad de Illinois, Campaigne-Urbana, 1974). Hizo un máster en Literatura Española (Catholic University of America, 1971), el postdoctorado en Teología, Sociología y Psicología (Universidad de Lovaina, Bélgica, 1969) y el doctorado en Teología (Catholic University of America, 1964). Está especializado en la Generacióndel 98, en la Narrativa HispanoamericanaContemporánea, en el Pensamiento del Siglo de Oro Español, en la Cultura Española y en Teología.[1]


[1] http://www.galegos.info/rosendo-diaz-peterson

Gustavo Masso

Gustavo Masso

 Nace en 1952, en México, D.F.
Ingresa al taller de cuento Punto de Partida, de la U.N.A.M., coordinado por Miguel Donoso Pareja.
Recibe la beca INBA-FONAPAS en narrativa. Durante este año asiste al taller literario dirigido por el escritor argentino Pedro Orgambide.
Cursa en el Centro de Capacitación Cinematográfica la especialización en Guión Cinematográfico, generación 1982.
Tesis: México por nocaut, guión cinematográfico.
Colabora, eventualmente, como guionista en la televisión mexicana.
Mención de honor en el premio Kalpa de ciencia ficción, 1994.
Finalista en el concurso de cuento Jornadas Libertarias del 68, convocado por el gobierno de la Ciudad de México, 1999.
Ha publicado, entre otras, en las revistas Tierra Adentro, Educación, El Cuento, La Mosca y Quórum, y en los suplementos culturales Diorama, La Cultura en México, Sábado, La Semana de Bellas Artes, El Gallo Ilustrado, etc.

Libros publicados:
Esta historia pasa de aquí a su comienzo, cuentos, U.N.A.M.
Ahora las palabras, relatos, U.N.A.M.
El Albañilito Rodríguez, cuentos, Editorial Universo.
Poemassos: Amor finisecular, poemas, Ediciones de autor.

Antologías: Jaula de palabras, una antología de la nueva narrativa mexicana, por Gustavo Sáinz, Grijalbo.
El barrio, colectivo de narrativa urbana,
Relatos y carteles, Peña Morelos.
Itinerario inicial, recopilado por Roberto Bravo, Universidad de Chiapas.
Del pasado reciente, selección de cuento mexicano contemporáneo, por Joel Dávila Gutiérrez, Premiá Editora

Colabora actualmente en las revistas digitales: Ochocientos, Oxygen, Letras Perdidas, Literanet.[1]

 

 


[1] http://www.quedelibros.com/autor/784/Masso-Gustavo.html

Baltazar Gracián

Baltasar Gracián

Vino al mundo en Belmonte, una localidad muy próxima a Calatayud, el 8 de enero del año 1601. Sus padres fueron Francisco Gracián, médico, y Ángela Morales. En este pueblo pasa su primer año y medio de vida hasta que su padre es trasladado a Ateca. Puede decirse que es educado en todo momento en un ambiente de profunda religiosidad, si tenemos en cuenta que la mayoría de sus hermanos fueron religiosos.

A una edad muy temprana, a los 10 ó 12 años, el joven Baltasar viaja a Toledo donde se cría  y se educa bajo la tutela de su tío Antonio Gracián. Fue en esta ciudad donde debió decidirse su vocación, pues a los 18 años ingresa en la Compañía de Jesús, en el noviciado de Tarragona, donde pasa los dos años del novicio. La formación religiosa que allí obtiene quedará patente para siempre en su personalidad. Tras su estancia en esta ciudad pasa al Colegio de Calatayud (actual centro dela UNED) donde va a cursar dos años de Filosofía. En 1623 comienza sus estudios de Teología en el Colegio de Zaragoza, estudios que finalizarán cuatro años más tarde, tras los cuales es ordenado sacerdote. Vuelve al Colegio de Calatayud como profesor de Gramática Latina. Reside en esta ciudad, a la que ama y siempre recuerda, hasta 1630, fecha en la que se desplaza al Colegio de Valencia y donde realiza su tercera probación. Desde allí marcha a Lérida para ocupar la cátedra de Teología moral durante dos años, tras los cuales se instala en el Colegio de Gandía, donde surgen algunas discrepancias con sus hermanos de religión por diferencias regionalistas.

En 1636 es destinado a Huesca, ciudad de fundamental importancia para su actividad literaria, pues allí conoce a Vicencio Juan de Lastanosa, un noble erudito que encarna los rasgos primordiales del mecenas barroco: hombre de refinada cultura, poseía un palacio conocido en la época por sus preciosos jardines botánicos al cuidado de ocho jardineros franceses, sus innumerables objetos de arte, entre los que se encontraban cuadros de Rubens o miles de monedas antiguas, por su espléndida biblioteca, que contenía infinidad de libros de diversas materias y en los más variados idiomas. En este edificio se celebraban animadas tertulias literarias en donde Gracián tenía la oportunidad de entablar contacto con las personalidades más destacadas del mundo de la cultura de Huesca en la época: don Juan Orencio de Lastanosa, hermano del conocido mecenas, el historiador don Juan Francisco Andrés de Uztarroz… Después de apenas un año de amistad entre Lastanosa y Gracián, se publica El Héroe (1637), firmado por Lorenzo Gracián, nombre de su hermano. Parece ser que con este nombre pretendía despistar a las autoridades de la Compañía, pues no estaba permitido publicar libros sin ser previamente revisados por ella. Puesto que el círculo cultural oscense no era demasiado amplio, no fue ningún secreto la autoría de esta obra y pronto se solicita su traslado, el cual no se lleva a cabo hasta 1639, año en el que viaja a Zaragoza para ser confesor del duque de Nocera, virrey de Aragón, con quien va a tener la oportunidad de visitar la Corte.

Es en 1640, después de sus breves estancias en Madrid y Pamplona, cuando publica El Político Don Fernando el Católico, obra dedicada al duque de Nocera, también sin censura y bajo el nombre, otra vez, de Lorenzo Gracián.

Dos años más tarde publica en Madrid Arte de ingenio, refundido y ampliado seis años más tarde en Huesca con el título Agudeza y arte de ingenio. Su estancia en Madrid es la causa de su pesimismo y su desengaño, tan presentes en sus obras, pues es en la capital española donde percibe las costumbres más viciosas de los hombres y la hipocresía  de la condición humana. En este mismo año de 1642 se halla Gracián como superior del Colegio de Tarragona, cuando se desarrolla la guerra de Cataluña.

En 1644 se dirige a Valencia. Aquí se ocupa de la redacción de una nueva obra, El Discreto, editado en Huesca dos años más tarde por Juan de Nogués. Sigue utilizando el pseudónimo de Lorenzo Gracián. En el mismo año de esta publicación es nombrado capellán del ejército en Lérida, lo que le vuelve a poner en contacto con la guerra de Cataluña. Pero no estará aquí mucho tiempo, pues pronto es destinado a Huesca, donde vuelve a publicar otra obra, su colección de máximas titulada Oráculo manual y arte de prudencia (1647).

Desde la fecha de esta publicación hasta 1651 tenemos pocas noticias de Gracián. Parece ser que anduvo por distintos pueblos aragoneses, probablemente dedicado a la predicación o a la enseñanza en los distintos colegios dela Compañía. En1651 se encuentra en Zaragoza, donde publica la  primera parte de El Criticón. Esta vez el pseudónimo de Gracián es un poco más complejo: mediante un juego fonético de sus dos apellidos el nombre que ahora elige es “García de Marlones”. La segunda parte de esta obra se publica en Huesca en 1653. En esta ocasión vuelve a tomar el nombre de Lorenzo Gracián. Sigue con sus problemas con la Orden debido a sus publicaciones, pues, aunque no aparecen con su nombre real, de sobra es sabido por sus superiores que son obras gracianas.

Pero su enterizo temperamento lo lleva a seguir escribiendo y en 1655 aparece El Comulgatorio, su única obra religiosa, que se publica esta vez ya con su nombre propio. Dos años más tarde culmina su grandiosa obra alegórica, El Criticón, publicando su tercera y última parte. La finalización de esta obra le ocasiona una amonestación pública, consistente en ayuno a pan y agua, el cese de su cátedra de Escritura y su salida de Zaragoza. Poco tiempo después aparece en Tarazona como consultor del colegio y prefecto de espíritu y  en esta ciudad morirá el 6 de diciembre de 1658[1].


[1]http://www.calatayud.unedaragon.org/static/gracian/gracian-biografia.asp

Alfonso Quijada Urías

Alfonso Quijada Urías

Nació en Quezaltepeque, departamento de La Libertad, el 8 de diciembre de 1940. Poeta y narrador de gran influencia local y trascendencia latinoamericana. En noviembre de 1962, ganó el segundo lugar, compartido con David Escobar Galindo, en el II Certamen Cultural de la Asociación de Estudiantes de Humanidades de la Universidad de El Salvador. Al año siguiente, obtuvo el tercer premio de poesía en los Juegos Florales de Zacatecoluca y se hizo de otros galardones poéticos en los Juegos Florales de Usulután (1965) y Nueva San Salvador (1966).

En 1967, además de ganar el Primer Premio poético de los Juegos Florales de Quetzaltenango (Guatemala), se dio a conocer con varios de sus poemas en el volumen conjunto De aquí en adelante (San Salvador, Los cinco ediciones-La idea), publicado por él, Manlio Argueta, Roberto Armijo, Tirso Canales y José Roberto Cea.

Con sus obras Sagradas escrituras (1969) y El otro infierno (1970) logró menciones honoríficas en el certamen literario anual de Casa de las Américas (La Habana, Cuba), antes de hacerse con el máximo galardón en la primera Bienal de Poesía Latinoamericana (Panamá, 1971).Ha viajado a Nicaragua, México, Vancouver(Canadá), París, La Habana, Madrid, Moscú y New York.

Entre sus obras poéticas publicadas se encuentran Poemas (San Salvador, 1967), Los estados sobrenaturales y otros poemas (San Salvador, 1971, sobretiro de la revista La universidad), Reunión (antología, dedicada a su amigo Alfonso Hernández, México, Claves Latinoamericanas, 1992), Obscuro (San Salvador, Mazatli, 1997, impreso antes en la capital mexicana, en edición artesanal del autor), Gotas sobre una hoja de loto (“conversiones” o traducciones de la poesía de Ryokan, Vancouver, Canadá, 1997), La esfera imaginaria (Vancouver, Ediciones Marginales, colección Disco Rayado, 1997), Es cara musa (San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1997) y Toda razón dispersa (antología personal, San Salvador, DPI-CONCULTURA, 1998, 187 págs., con presentación de Luis Alvarenga). Este último libro reúne escritos redactados entre 1967 y 1993 e incluye poemarios como De este tiempo (1994) y Alteración del orden (1996).

Sus títulos de narrativa comprenden a Cuentos (San Salvador, 1971), Otras historias famosas (San Salvador, 1974), La fama infame del famoso a(pá)trida (San Salvador, 1979), Para mirarte mejor (antología personal, Tegucigalpa, Guaymuras, 1987, con palabras de Manlio Argueta), Gravísima, altisonante, mínima, dulce e imaginada historia 1967-1991 (San Salvador, 1993) y Lujuria tropical (novela, San Salvador, 1996)[1].

 


[1] http://www.artepoetica.net/Alfonso%20Quijada.htm

Ramón Pané

Ramón Pané 

Monje de la Orden de San Jerónimo, de origen catalán, nació en la segunda mitad del siglo XV. Acompañante de Cristóbal Colón en su segundo viaje a las indias, fue quizá el primer europeo en estudiar y aprender una lengua indígena, el taíno, hablado en la isla de Hispaniola. Por encargo del almirante Cristóbal Colón, investigó y escribió el primer libro escrito y editado en América: Relación acerca de las antigüedades de los indios.

Su libro es conocido de manera indirecta por la copia que de éste aparece en la famosa biografía que sobre Cristóbal Colón hizo su propio hijo Hernando Colón. No obstante tanto sus orígenes, como su vida en general, son bastante inciertos. Se sabe con certeza que Ramón Pané era catalán tanto por el origen de su apellido (que en correcta ortografía catalana se escribiría Paner), como por el valioso testimonio que de él hace fray Bartolomé de Las Casas cuando dice que:

“(…) no hablaba bien nuestra castellana lengua como fuera catalán de nación”

También se sabe que pertenecía a la orden de los jerónimos dado que él mismo lo dice en su libro donde se identifica como un “pobre ermitaño de la orden de San Jerónimo”. De su vida más nada se conoce con certeza, sólo que probablemente conoció a Cristóbal Colón durante el encuentro que este tuvo con los reyes católicos en el monasterio de San Jerónimo de Murtra, en el mes de abril de 1493, cuando les dio razón de lo que había “descubierto” en su primer viaje, y dónde se organizó su siguiente expedición.[1]


[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Pan%C3%A9

Enrique Wernicke

Enrique Wernicke

(1915 / 1968)

 

[1]Poeta, dramaturgo, periodista y escritor argentino, nació en Buenos Aires en 1915 y desarrolló a lo largo de su vida diversos oficios (agricultor, titiritero, publicitario y fabricante de soldaditos de plomo).

Habitante de la ribera, en ella ambienta buena parte de su obra inspirada en la realidad cotidiana y la experiencia vivida. Durante toda su vida fue adicto al alcohol, hábito que nunca abandonó y que no le impidió desarrollar una obra homogénea y valiosa.

Integrado a la intelectualidad de los 50 y 60, su trabajo mereció diversos galardones: Premio Municipal de Literatura 1940 con Hans Grillo, Faja de Honor de la SADE 1947 con El señor cisne, Premio de la Dirección de Cultura de Buenos Aires 1955 con su magnífica La ribera, Premio Nacional de Literatura (póstumo) con El agua (1968).

Otras obras: Palabras para un amigo (1937), Función y muerte en el cine ABC (1940), La tierra del bien-te-veo (1948), Chacareros (1951).

También incursionó en la poesía: El capitán convaleciente y otros poemas distintos (1938) y el sainete: Sainetes contemporáneos (Mejor autor 1963, porla Asociación Críticos Teatrales).

Juan Carlos Castagnino y Carlos Alonso ilustraron algunos de sus libros. Su literatura define un estilo personal basado en la descripción agria y seca de personajes vulgares que tiempo después, a partir de Raymond Carver, sería llamado minimalismo.

Aún se halla inédito un diario de mil quinientas páginas conocido en forma fragmentada, en el que expresa con acritud la soledad que lo rodea, su adicción a la bebida, la sensación de fracaso y sus fantasías de suicidio. El título del diario, Melpómene (Musa de la tragedia) es una alusión clara al contenido.

Con esa misma crudeza dejó obras teatrales memorables alejadas de cualquier otra pretensión que no sea poner el alma en ella desprovista de toda veleidad estética pero saturada de verdad.

Murió en Buenos Aires el 30 de agosto de 1968.

 


[1] http://www.letropolis.com.ar/2007/03/wernicke.alquileres.htm