

Todos los aparatos de la secreta base dieron la alarma, radares y sonares anunciaban el peligro y los veloces cazas bombarderos, las lanchas torpederas, los cruceros, todos, todos, todos ellos en cosa de segundos llegaron hasta el ubicado punto de peligro. El despliegue defensivo fue perfecto, pasmoso en su celeridad y en lo preciso, todas las armas apuntaban al océano. De pronto, salió, salió a la superficie. Era un extraño aparato, pintado de amarillo con unas flores pintadas en la proa, un submarino amarillo muy hermoso, inofensivo, del que salió John Lennon tocando su guitarra.
—Hi fellows— dijo, y comenzó el concierto.
Luis A. Chávez
No. 89, Enero-Febrero 1984
Tomo XIV – Año XIV
Pág. 183
Luis A. Chávez
No. 91, No. de 20 Aniversario – 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 406