Deseos

 

Subo al camión, me siento junto a ti al descuido y capto tu mirada fija en mis muslos, escudriñando formas.

Veo tu mano que avanza como araña hacia mi piel: buscas, intentas, pretendes, te acercas; confías. Mientras yo, agazapada en mi asiento, espero, quiero, deseo, ansío que me toques…para soltarte una sonora bofetada.

Enriqueta Nava Gómez
No. 111-112, Julio-Diciembre 1989
Tomo XVII – Año XXVI
Pág. 587

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Marco Denevi

Marco Denevi nació en Buenos Aires en 1922. Su primera y siempre recordada novela, Rosaura a las diez, obtuvo el Premio Kraft en 1955, iniciándolo en el camino de la literatura. Posteriormente recibió el Primer Premio de la revista Life en castellano en 1960 por la nouvelle Ceremonia secreta, y el Premio Argentores en 1962 por El cuarto de la noche. A partir de allí, conquistó un justo prestigio internacional basado en una obra profunda y deslumbrante. También quiso ser dramaturgo. Los Expedientes, obra estrenada en el teatro Cervantes, recibió el Premio Nacional de Teatro. Siguieron después otras obras –El emperador de la China, Cuando el perro del ángel no ladra-, pero Denevi dijo haberse dado cuenta de que no tenía otras condiciones para el teatro que las propias del espectador de obras ajenas, y no volvió a insistir. Desde 1980 practicó el periodismo político, actividad que, según él, le ha proprocionado las mayores felicidades en su oficio de escritor.
   Murió enla Ciudad de Buenos Aires el 12 de diciembre de 1998.

El trabajo No. 13 de Hércules

 

Según el apócrifo Apolodoro de la biblioteca, “Hércules se hospedó durante cincuenta días en casa de un tal Tespio, quien era padre de cincuenta hijas a todas las cuales, una por una, fue poniendo en el lecho de héroe porque quería que éste le diese nietos que heredasen su fuerza. Hércules, creyendo que era siempre la misma, las amó a todas”. El pormenor que Apolodoro ignora y pasa por alto es que las cincuenta hijas de Tespio eran vírgenes. Hércules, corto de entendederas como todos los forzudos, siempre creyó que el más arduo de sus trabajos había sido desflorar a la única hija de Tespio.

Marco Denevi
No. 111-112, Julio-Diciembre 1989
Tomo XVII – Año XXVI
Pág. 753