Medidas radicales

Después de asaltar el poder de la ciudad vampírica, la Junta Militar dio a conocer el siguiente edicto solemne: Primero: Queda terminantemente prohibido, bajo pena de estaca en el corazón, succionar gargantas de cadáveres recientes. Segundo: A partir de esta fecha, quedan clausurados todos los restaurantes en donde se expida, venda u ofrezca sangre de animales, como son la de todo, vaca, carnero, perro o cualquier rumiante o ser irracional.

Representantes de la “Congregación dela Sed” acudieron presurosos ala Junta, extrañados de tan drásticas y fascistas medidas, demandando por lo tanto una explicación. Se les dijo que la primera cláusula del edicto se había firmado tomando en cuenta que la grandeza de los verdaderos vampiros “consiste en chupar cuellos vivos, preferentemente de aldeanas vírgenes”, y la segunda, porque “esos establecimientos comerciales donde se consume sangre de perro y otras inmundicias, no hacen más que prohijar un detestable vegetarianismo, impropio de nuestra raza tantas veces milenaria”

Alfredo Cardona Peña
No. 64, Abril – Mayo 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 488

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