Norberto Luis Romero

Norberto Luis Romero. Natural de Córdoba, Argentina, reside en España desde 1975. Es autor de relatos, novelista, director y profesor de cine. En 1983 publicó Transgresiones. En 1996 El momento del unicornio, reeditado en 2009. En 1996 Signos de descomposición. En 1999 La noche del Zeppelín. Y en 2002  Isla de sirenas. En 2003 Ceremonia de máscaras y The last night of carnival, relatos con traducción de H.E. Francis. En 2005 Bajo el signo de Aries. En  2008 el libro de cuentos El hombre en el mirador,  y Emma Roulotte, es usted, en 2009. En 2010  The Arrival of the Autunm in Contanstantinople.

Sus cuentos aparecen habitualmente en prestigiosos periódicos, antologías y revistas literarias de España, Argentina, México, Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania, y tanto sus narraciones breves como sus novelas han merecido reconocimientos tanto por su estilo directo y ágil como por exhibir siempre una temática nada convencional y muy arriesgada.

El cazador de sirenas

—¿Y, es difícil encontrarlas?
—No, si usted supiera, es sencillísimo.
—¿Y son realmente como dicen, mitad humana y mitad pez?
—Sí, claro, así son.
—¿Y son muy difíciles de pescarlas-cazarlas?
—No, no, de lo contrario.
—¿Y entonces qué?
—Es muy difícil saber que hacer con ellas después de agarrarlas.

José Gilberto Hernández Ramírez
No. 64, Abril – Mayo 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 532

La bailarina

(A Olga)

Noche a noche, a la misma hora, como un ritual, la bella y dulce bailarina danzaba al compás de una suite de Tchaikowsky. Siempre a la misma hora, la misma música, los mismos pasos. Era tal la gracia de su danza que cautivaba a ese selecto grupo que noche a noche tenían el privilegio de verla bailar.

Una noche la música cesó de pronto. La frágil figura quedó inmóvil, con una pierna extendida, iniciando un paso que no terminó. Sus admiradores la olvidaron.

Ahora, la bailarina espera —arrumbada en una empolvada vitrina de bazar— que alguien se acuerde de ella, repare el complicado mecanismo de la cajita musical… vuelvan así a sonar las notas de Tchaikoswky, y ella reanude su grácil danza.

Salvador Herrera García
No. 64, Abril – Mayo 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 527

El experimento

Entonces se reunieron los más destacados genios de la Unión y construyeron un detector electrónico superarchirrecontrasensitivo. Hicieron muchos experimentos con personas que voluntariamente se sometieron a ellos. Grande fue su sorpresa —pues todos eran materialistas— cuando lograron detectar algo que al principio les pareció indefinido, vago, confuso. Sin embargo, después de laboriosos esfuerzos, pudieron captar nítidamente en cualquier persona eso, llamado desde tiempos inmemoriales, “alma”. El siguiente paso consistió en tratar de extirparla sin causar la muerte y cuando se sintieron capaces de hacerlo, escogieron cuidadosamente a la persona idónea para ello. La sometieron al tratamiento y el éxito fue rotundo: ¡lograron extirparle el alma! La enrollaron, la envolvieron en un papel especial previamente preparado y lo guardaron en la caja fuerte del laboratorio. Sin embargo, nadie supo cómo, pese a que se tomaron toda clase de medidas de seguridad, el alma escapó. Algunos aseguran haberla visto vagar por diferentes lugares.

Respecto al hombre sin alma, se convirtió en un gran estadista; gracias a ello ha desarrollado una brillante carrera política que lo ha llevado a ocupar actualmente la Presidencia de la URCSM (Unión de Repúblicas Confiadas en Sí Mismas), y dicen que está preparando un plan infalible para gobernar al mundo.

Amós Bustos Torres
No. 64, Abril – Mayo 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 525