La mujer ideal

Estacionó el automóvil a la orilla de la autopista. Descendió para descansar unos instantes, pues llevaba varias horas manejando y dirigió sus miradas a aquel hermoso paraje en el que destacaba un manantial de aguas cristalinas, al cual encaminó sus pasos. Nunca se imaginó que ahí, jugueteando en el agua, iba a encontrar a aquella bellísima mujer, luciendo toda su esplendorosa, divina desnudez.

Toda su vida había buscado, en vano, una mujer así y ahora, cuando ya había perdido las esperanzas de encontrarla, inesperadamente aparecía. Ahí estaba. Exactamente igual a la mujer de sus sueños: la mujer ideal.

Se enamoró de ella, la sedujo, se casaron. Pero no fueron felices porque el no era el hombre ideal.

Amós Bustos Torres
No. 64, Abril – Mayo 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 550

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s