El arca de Noé

Y mientras el arca se alejaba, Noé contempló largamente aquellos animales que se empecinaban en no subir. Quería conservar, al menos en la memoria, la imagen de aquellas especies que el hombre no conocería. Así esperaron con dignidad el ascenso inexorable de las aguas: el unicornio, el ave fénix y el dragón, la arpía, el basilisco, el grifo, el ave roc, pegasos, centauros, sirenas y quimeras…

Elva Macías
No. 96, Enero-Febrero 1986
Tomo XV – Año XXI
Pág. 139

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