Abrazo

A veces me despierto de visiones horribles, agitada, angustiada, llorando. Para calmarme le pido a mi marido que me deje apoyar la cabeza en su cuerpo y me abrace bien fuerte con todos sus tentáculos.

Ana María Shua
No. 89, Enero-Febrero 1984
Tomo XIV – Año XIV
Pág. 134

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