Ana María Shua

Ana María Shua (Argentina, 1951) es profesora en letras por la UNBA y trabajó como publicitaria, periodista y guionista de cine. A los 16 años publicó su primer libro de poemas El sol y yo. Sus novelas Soy paciente (1980, Premio Losada) y Los amores de Laurita (publicada también en Alemania) fueron llevadas al cine. Sus obras de ficción incluyen libros de cuentos y minificción: Viajando se conoce gente, Los días de pesca , y tres libros de relatos brevísimos: La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos, Como una buena madre, Temporada de fantasmas, Cazadores de letras, Fenómenos de circo. En el género de humor ha publicado El Marido Argentino Promedio y Risas y emociones de la cocina Judía. Es autora de varios títulos infantiles, entre los que se destaca La fábrica del terror. Algunos de sus cuentos han sido incluidos en antologías publicadas en Canadá, Estados Unidos, Italia, Holanda, España, México e Inglaterra. Es autora también del ensayo Libros prohibidos. En 1993 obtuvo la Beca Guggenheim para terminar su novela El Libro de los Recuerdos.[1]

Shua nos cuenta: “A los seis años alguien me puso en las manos un libro con un caballo en la tapa. Esa misma noche yo fui ese caballo. Al día siguiente ninguna otra cosa me interesaba. Quería mi pienso, preferiblemente con avena y un establo con heno limpio y seco. Nunca antes había escuchado las palabras pienso, avena, heno, pero sabía que como caballo necesitaba entenderlas. Durante una semana pude haber sido Black Beauty pero fui Azabache, en una traducción inteligente y libre. Fui caballo de tiro y caballo de alquiler, recibí latigazos, estuve a punto de morir, fui rescatado… y llegué a la última página. Entonces, con terrible dolor, volví a mi cuerpo y levanté la cabeza: el resto del mundo todavía estaba allí. ‘Deja eso que te va a hacer mal’, decía mi madre. ‘No se lee en la mesa’, decía mi padre. Entonces descubrí que podía volver a empezar. Y otra vez fui Azabache y otra vez y otra vez. Después descubrí que podía ser un pirata y muchos, y la ciudad de Maracaibo y ser hombre, manatí, horror o piedra. Lo que acababa de empezar en mi vida no era un hábito: era una adicción, una pasión, una locura”.[2]


[1] Tomado de Shua, A. M., Los amores de Laurita. Buenos Aires, Sudamericana, 1995. y de http://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Mar%C3%ADa_Shua

[2] “Confieso que he leído”, publicado en Benjamín —Boletín de ALIJA—, N° 21, diciembre de 1999.

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