José de la Colina

José de la Colina nació en Santander en1934, en una familia de marineros, albañiles y tipógrafos, su padre era cajista de imprenta y militante anarcosindical enla CNT. De ese señor hereda la pasión por las letras. Así se refiere De la Colina a sus años de formación en una entrevista reciente con Fernando García Ramírez:

[…] cuando yo dejé la primaria, cursada en el colegio Madrid, sólo soporté un año de prevocacional en el Politécnico. Y empecé a desertar de las aulas, a vagabundear por la ciudad de México (que no era entonces la impaseable Esmógico City). Leía paseando, me metía a los cines, y eventualmente, más tarde, hacia finales de los años cuarenta, empecé a actuar y escribir en programas de radio para niños y adolescentes […] No tengo secundaria ni preparatoria ni, mucho menos, Facultad de Letras, Soy, ahora bien o para mal, autodidacta. Mi universidad fue la lectura.

Se sabe también que, luego del destierro, fue recluido con su familia en un campo de concentración en Francia, en Argèles-sur-Mer. Desde 1955, en que José de la Colina entra en fuego con Cuentos para vencer a la muerte, en la colección Los Presentes animada por Juan José Arreola, hasta la corriente actualidad, De la Colina no ha dejado de ensayar y de experimentar, probar, improvisar y renovar las variedades genéricas y formales, técnicas y prosódicas del cuento, la fábula y toda suerte de hormas y cuerdas que admite el género.

José de la Colina es narrador (Ven, Caballo girs, La tumba india, Tren de historias, El álbum de Lilith, Portarrelatos); ensayista (Miradas al cine, Libertades imaginarias); integrante de los consejos de redacción de Revista Mexicana de Literatura, Plural y Vuelta, entre otras publicaciones; subdirector de Sábado, de Unomásuno, columnista en Letras Libres y ex coordinador de El semanario Cultural, de Novedades. También es traductor y crítico literario y de cine. Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Cultural y el Premio Mazatlán de Literatura, y es miembro del Sistema de Creadores de Arte. También fue director, alternando con Juan Antonio Ascencio, de El cuento. Revista de imaginación después de la muerte de Edmundo Valadés en 1994.[1]


[1] Tomado de Castañón, A., “José de la Colina: Fiesta de la prosa en el mundo” en De la Colina, J. Traer a cuento. Narrativa (1959-2003). México, F.C.E., 2004., y Perucho, J., “Estelas del cuento brevísimo en México. José de la Colina” en Dinosaurios de papel. El cuento brevísimo en México. México, Ficticia-UNAM, 2009.

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Max Dextre

Max Dextre, nació en Lima el 13 de abril de 1936 y murió el 28 de marzo de 1998. Poeta nacional, periodista cultural y conferencista, vivió gran parte de su vida en Chiclayo y Lambayeque, adoptando a esta última ciudad como cuna natalicia.
Poseedor de una lírica de extraordinaria fuerza y esencialidad, su producción poética la resumió en una solo obra: La Nave de Orión, que renovó y publicó hasta en 6 ediciones, los años 1982,1985, 1988, 1991, 1994, 1997.
La última edición está dividida en tres partes: siete poemas de verso libre, sesenta haikús, y veintitrés poemas de verso libre; noventa creaciones de extraordinaria fuerza y esencialidad.
La poesía de Max Dextre, disidente, crítica, es una lectura reveladora del mundo, y va dirigida contra una moral colectiva prepotente e hipócrita. Con lucidez e intuición poética encarnó a través del lenguaje a seres marginales y desposeídos. Cantó a su ciudad y su historia, e introdujo en el medio lambayecano el haikú japonés, brevísima composición poética, atractiva por su capacidad de síntesis e iluminación.
En plausible gesto, la Municipalidad Provincial de Chiclayo financió, en 1997, la última edición de La Nave de Orión. Max me confirió en aquella ocasión el honor de presentar este magnífico trabajo, acto llevado a cabo en las instalaciones del ex Hotel de Turistas. Suelo recordarlo en mi casa, corrigiendo con entusiasmo sus poemas para llevar a la imprenta. Anecdóticamente él, en 1989, accediendo a mi pedido, había presentado mi poemario Chiclayo Tour en el local de la ANEA (Asociación Nacional de Escritores y Artistas – Perú), en Lima.
Publicó también en poesía: Palabras Para El Silencio (1977), Fruta de Nieve (1979), y el valioso análisis literario: Poetas Representativos De Lambayeque (1989), auspiciado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Dejó como obras inéditas: Poetas Representativos De Lambayeque, II Parte (Análisis Literario), Pajano Loro (Novela), Signos de la Aurora (Poesía), y Mientras Oscurece (Poesía).
Conferencista ameno y culto, viajó a diversos lugares del país donde haciendo gala de una impecable oratoria, disertó sobre la vida y obra de José Eufemio Lora y Lora, César Vallejo, Nicanor de la fuente, entre otros personajes de la literatura peruana. Publicó numerosos artículos culturales en importantes medios de prensa locales y nacionales. Ofreció recitales donde logró extasiar a la concurrencia con la lectura de sus poemas (uno de los más celebrados era: A mi Madre le Decían Loca).
En 1992 fue reconocido con Diploma de Honor por la Municipalidad de Santiago de Chuco, en 1994 recibió la Diploma de la Cultura otorgada por la Municipalidad de Lambayeque y en 1995 recibió la Medalla de la Cultura del Instituto Nacional de Cultura-Lambayeque.
Ha sido incluido en diversas antologías nacionales y del extranjero. Un busto a su memoria ha sido edificado en el Instituto Nacional de Cultura de Chiclayo para testimoniarle reconocimiento y eterna gratitud, habiéndose fundado además la Asociación Cultural Amigos de Max Dextre, encargada de difundir la obra del poeta.[1]

Certero


Era un hombre maduro, humildemente vestido. Sentí curiosidad y me acerqué a él. Perdone, ¿cuánto ha pagado usted? Doscientos soles, dijo. ¿Está seguro?, insistí. Si, señor, dos billetes de cien soles cada uno. Sinceramente, yo no podría tener tal seguridad, dije. Es que usted no es ciego, respondió.
Max Dextre
No. 89, Enero-Febrero 1984
Tomo XIV – Año XIV

Pág. 140