Mi cama


Mi cama despierta en cuanto me tiendo y cierro los ojos. Entonces la acompaño en sus correrías.

Tiene distintas transformaciones. Se convierte en un coche de carreras, luego en la mesa servida de un restaurante. Al mismo tiempo siempre es una mujer hermosa.

De madrugada volvemos a la habitación y hasta muy entrado el día somos una amorosa pareja.

Y nunca ha dejado de prepararme el desayuno.

A. F. Molina
No. 89, Enero-Febrero 1984
Tomo XIV – Año XIV
Pág. 194

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