El capricho

Se eleva muy alto, muy alto; el chico le suelta el hilo, muchos metros de hilo. El papalote se aleja de la tierra y se pierde entre las nubes.

Por unos instantes el mundo se oscurece. El niño grita de contento; se ha realizado su capricho: tapar el sol con su papalote.

Salvador Herrera García
No. 89, Enero-Febrero 1984
Tomo XIV – Año XIV
Pág. 219

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