Escape imposible

Soñó una torre y en la torre una doncella. Soñóse entrando cauto por los oscuros ámbitos, hasta llegar al húmedo centro de todos los deseos. Gozaba la tierna entrega de la joven cuando el padre de ésta, erguido de furia y cegado ante la mancha caída sobre su honor, apareció en la puerta, puñal en mano. Quiso entonces el soñador despertarse, más el anciano, con calma terrible y el puñal dispuesto al ataque, dijo: “Nadie puede escapar de un sueño”.

Y descargó el golpe.

Federico Patán
No. 85, Enero-Febrero 1981
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 529

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