El campeón


Tenía todo para ser una estrella deportiva más importante que un genio de la ciencia. Llevaba en la sangre el futbol. Dotado de una flexibilidad felina, de una técnica más que probada, una singular rapidez de reflejos, una musculatura impresionante, poco le faltaba para ser el mejor jugador de todos los tiempos. Pero sólo se lo impedía un ligero defecto: como no tenía ninguna memoria, nunca llegaba a recordar, de uno a otro minuto, por cual equipo jugaba.

Jacques Sternberg
No. 85, Enero-Febrero 1981
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 565

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