Círculo

Metió el dedo gordo del pie en el hoyo y estuvo jugando largo rato, como hacía siempre que estaba solo y sentía la desnudez del mundo sobre sí, la extensión blanca hacia lejos, hacia nunca, hacia no se sabe donde. Sólo escuchaba como una canción en el viento el balanceo del agua lejana, misteriosa, el cielo besado velozmente por aves que parecían aviones en cámara lenta, negros puntos que de ponto hacían una zambullida y devoraban peces sobre el mar.

se desnudó/miró su cuerpo
observó fija, meticulosamente los pies, los huesos de los tobillos, las rodillas con cicatrices antiguas, las piernas, los vellos de la ingle, su pecho delgado y firme, lo comparó mentalmente con otros cuerpos y se dijo que tenía uno verdaderamente presentable

sólo las manos
no parecían ajustarse
eran pequeñas, toscas.
era / cuando menos / lamentable
—…”la túnica del grabado consiste…”—

la voz, de pie ante los cuadros la sacudió violentamente, sus ojos percibieron la luz esparcida sobre fondos claros y oscuros, colores brillantes y opacos que dibujaron sobre su cerebro otras formas, otras coloraciones, otros mitos profundamente fijos en su conciencia

sintió los codos de alguien rozándolo, alguien más respiraba sobre su nuca, el calor fue esparciéndose y acogotándolo, empañó los cristales de las ventanas dibujando más formas imprecisas

miró

hasta no sentir nada más sino ese dedo gordo del pie en el hoyo dando vueltas lentamente mientras el agua crecía en un círculo infinito.

Bertalicia Peralta
No. 50, Diciembre 1971
Tomo VIII – Año VIII
Pág. 551

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