Reencuentro

—Señor, escúchame: estoy llorando de arrepentimiento, soy el demonio, permite que el amor de tu misericordia me exculpe, reconozco el error de la vanidad, dame cabida en tu benigno seno…

Y Dios condujo a la sombra del mal por entre los brillos del perdón.
En ese momento los dos se redujeron a nada y los hombres olvidaron el abismo de la fe.

Belinda Arteaga Castillo
No. 50, Diciembre 1971
Tomo VIII – Año VIII
Pág. 553

Anuncios

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s