La tribu perdida

Cuando bajaron de los árboles ya eran hombres. Temerosos y torpes en el principio, la curiosidad y el arrojo los fueron haciendo agricultores, artistas, comerciantes, científicos, hasta llegaron a la luna y regresaron.

Pero ya para entonces las mujeres habían subido a los árboles. Desenvueltas y confiadas en el principio, aprendieron a cocinar, lavar ropa, barrer y sacudir, tener hijos. La costumbre hizo el resto. Y su rastro se perdió durante el último Diluvio.

Ana F. Aguilar
No 41, Marzo 1970
Tomo VII – Año V
Pág. 333

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