Genoveva de Bravante


“Fue dichosa todo el resto de su vida”, dice su biógrafo. Era caritativa, modesta y cariñosa.

Algunas mujeres pobres iban a verla y recibían de sus manos, rudas por la privación y la aspereza de su antiguo vivir selvático, alimentos y ropa. Otras iban por conocer a la cierva, que el mismo conde solía visitar en el parque, dentro de un albergue: una cabaña pequeñita. Otras, en fin, iban por escuchar la historia de la condesa y acariciar al animalito, que al pasar por los salones, ponía con finura los pies sobre las alfombras.

Con el tiempo, la comarca entera conocía la vida y supo de las penas que sufrió la señora condesa, y toda la gente había llevado a la cierva frutas y trozos de pan. Sucedía con frecuencia, por entonces, que cuando Genoveva de Bravante principiaba a referir su historia, muchos se disculpaban porque tenían que marcharse. Se quedaban unos cuantos que procuraban disimular su aburrimiento, y se iban retirando unos tras otros.

La anciana condesa, ya sin dientes y casi ciega, solía terminar su relato sola, ante la fiel cierva que parecía escucharla atentamente.

Francisco Monterde
No. 97, Marzo-Abril 1986
Tomo XV – Año XXI
Pág. 329

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Sacha Guitry

Sacha Guitry. (Alexandre Guitry, llamado Sacha Guitry; San Petersburgo, 1885 – París, 1957) Dramaturgo y actor francés. Hijo del célebre actor Lucien Guitry, heredó no su talento pero sí su capacidad para cautivar a los espectadores de los teatros parisinos, como eficaz intérprete de obras escritas casi siempre por él mismo. Empezó como autor teatral en 1902, y obtuvo su primer éxito en 1911 con El guardián nocturno. Fue el primero de una larga serie de éxitos que más tarde le llevaron también al cine.

Sus obras suelen ser comedias ligeras, que aceptan generalmente las convenciones del repertorio del “boulevard” (innumerables variaciones sobre el tema del adulterio, de la pareja y de la vida social), pero supo dotarlas de una hábil escenografía y agudeza verbal, y tuvo una especial capacidad para dibujar a los personajes con una auténtica y sutil concreción. Algunos títulos destacables son La toma de Berg-op-ZoomFaisons un rêve (1916), L’illusionniste (1917),Mon père avait raison (1919), Le grand-duc (1921), Un sujet de roman (1923), Désiré (1927) y Un tour au Paradis (1933).

Escribió además algunos guiones novelados sobre la vida privada de personajes ilustres, como Jean de La Fontaine (1916),  Deburau (1918),  Mozart (1928) yFranz Hals (1931); una novela de lectura amable, Las memorias de un tramposo, y algunos libros de memorias: Lucien Guitry (1930), con el título Lucien Guitry racconté par son fils en 1954, y Si j’ai bonne mémoire (1934). El éxito le acompañó durante toda su vida, aunque las comedias firmadas por él acabaron siendo meros pretextos para demostrar sus dotes histriónicas.

En 1935 hizo sus primeras armas en el cine, en el que fue director, argumentista y actor de numerosas películas, como Le roman d’un tricheurLes perles de la couronne (1937), Champs Elysées (1939) y Si Versailles m’était conté (1954). Aunque fue acusado de colaboracionismo durante la ocupación nazi, el gobierno lo absolvió en 1947.[1]

Mario Quiroz Lecón

Mario Quiroz Lecón

Mario Quiroz Lecón

(Nació el 6 de Julio de 1935 en la Ciudad de México. Murió el 31 de enero de 1991 también en la Ciudad de México)

Realizó actividades de análisis, diseño, programación e implementación de Sistemas de Información desde el año de 1962. Formó parte del grupo conocido como “los niños 14-40”, que en 1964 se hizo cargo del primer proyecto de implantación de Sistemas Computacionales a nivel nacional, en la Comisión Federal de Electricidad. Participó en el Primer Seminario Latinoamericano de Procesamiento Electrónico de Datos, auspiciado por la “International Federation for Information Processing”, celebrado en Santiago de Chile en 1972. Realizó estudios de post-grado a nivel de maestría en ciencias de la computación en la Universidad de Chile, Universidad técnica del estado y Universidad del Norte, en las ciudades de Santiago y Antofagasta, Chile.

Impartió la cátedra de Informática durante 5 años en la Escuela Superior de Comercio y Administración del Instituto Politécnico Nacional y cursos de Lenguajes de Programación y Operación de equipos, a maestros de diversas facultades en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia, Michoacán.

Dictó conferencias en la Escuela Superior de Economía y en otras importantes instituciones del país y del extranjero. Coordinó grupos de Desarrollo de Sistemas, y dirigió Centros de Procesamiento de Datos en la Comisión Federal de Electricidad, Instituto Mexicano del Seguro Social, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Secretaría de Educación Pública, Industrias Conasupo y varias empresas del sector privado.

A partir de 1975 presidió un grupo de consultores en Sistemas de información. A partir de agosto 1977 fue Director General de Organización Sistémica Asesores, S.A., empresa de consultoría.[1]

Ritornello

Hete aquí que había un hombre que quería escribir un cuento.
Agotados los temas interesantes de su entorno (62 salas de cine y 14 canales de T.V. en su ciudad), tuvo que acudir en demanda de auxilio a la caverna del genio de los cuentos.

Identificado al instante por “la señal”, el anciano guardián de los temas permitió el acceso del cuentista al interior de la gruta.

—Pasa, hijo. Tengo tramas retorcidas con finales felices, desgraciados, trágicos y ridículos. Hay pergueños de historias de hadas y de políticos honestos, de amores sublimes, de viajes fantásticos, de promesas cumplidas y metas alcanzadas. Escoge nomás.

Salió de la caverna, satisfecho y sonriente. Al llegar ante su mesa de trabajo, empezó a escribir:

“Hete aquí que había un hombre que quería escribir un cuento…”

Mario Quiroz Lecón
No. 97, Marzo-Abril 1986
Tomo XV – Año XXI
Pág. 323