La montaña


La montaña tiene mil metros de altura. He decidido comérmela poco a poco. Es una montaña como todas las montañas: vegetación, piedras, tierra, animales y hasta seres humanos que suben y bajan por sus laderas.

Todas las mañanas me echo boca abajo sobre ella y empiezo a masticar lo primero que me sale al paso. Así me estoy varias horas. Vuelvo a casa con el cuerpo molido y con las mandíbulas desechas. Después de un breve descanso me siento en el portal a mirarla en la azulada lejanía.

Si yo dijera estas cosas al vecino de seguro que reiría a carcajadas o me tomaría por loco. Pero yo, que sé lo que me traigo entre manos, veo muy bien que ella pierde redondez y altura. Entonces hablarán de trastornos geológicos.

He ahí mi tragedia: ninguno querrá admitir que he sido yo el devorador de la montaña de mil metros de altura.

Virgilio Piñera
No. 83, Septiembre-Octubre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 295

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Álvaro Menén Desleal

Álvaro Menén Desleal

Nació en la ciudad de Santa Ana, el 13 de marzo de 1931. Ingresó a la Escuela Militar“General Gerardo Barrios”, de la cual fue expulsado cuando cursaba el tercer curso (1952), debido a un poema “subversivo” que publicó en La Prensa Gráfica.

 Ingresó a la redacción de El Diario de Hoy (enero de 1953), rotativo en el que colaboraba desde 1950. En agosto de 1953, fue detenido y fichado en el cuartel central de la Policía Nacional, acusado de conspirar contra el régimen del teniente coronel Óscar Osorio.

 Realizó una gira como boxeador peso mosca por las arenas de Guatemala y las del México provincial, hasta que llegó a debutar en la Arena Metropolitana del distrito federal. De su primera estancia en este país emanó un poemario existencialista, titulado El extraño habitante (México, 3AM), iniciado en marzo de ese mismo año y publicado en San Salvador, diez años después.

 En agosto de 1955, reingresó a la redacción de El Diario de Hoy y dirigió, por corto tiempo, las breves, críticas y humorísticas secciones Paso doble y Paso ganso, así como las páginas de Filosofía, arte y letras creadas por el finísimo poeta Ricardo Trigueros de León.

 El 7 de septiembre de 1956 fundó Tele-Periódico, el primer noticiario televisivo de El Salvador, transmitido al mediodía y en horario nocturno por YSEB canal 6. Durante sus meses iniciales, bajo el patrocinio de la casa comercial Freund, este espacio televisivo contó con un Suplemento cultural o sección dominical de promoción para las artes y las letras, así como con un periódico anexo, impreso en la ciudad de México mediante la técnica del rotograbado.

 Después, Menéndez Leal creó Tele-Reloj, un espacio noticioso que fue transmitido por YSEB canal 6 y YSDR canal 8, en sus horarios del mediodía mientras que Teleperiódico ocupaba las transmisiones nocturnas. En mayo de 1957, retomó la dirección de las páginas literarias dominicales de El Diario de Hoy. En 1961 se inscribió como estudiante en la carrera de Sociología de la Facultadde Filosofía y Letras de la Universidadde El Salvador (UES).

 Desde la Universidadde El Salvador, colaboró con la revista Vida universitaria y el viernes 30 de junio de 1961 fue declarado ganador de varios premios en el Certamen Cultural Universitario Centroamericano, patrocinado por la Asociaciónde Estudiantes de Derecho (AED). Esos premios fueron el “Vicente Sáenz” por su ensayo ¿Es lícito matar al tirano?, el “Juan Ramón Molina” por su poemario Duro pan, el exilio y un galardón por su cuento La caída, revelador de su experiencia en el desastre aéreo paraguayo

 En octubre de 1961, obtuvo otros galardones en el primer Certamen Cultural Universitario, promovido por la Asociaciónde Estudiantes de Humanidades de la Universidadde El Salvador. En dichos eventos, obtuvo, compartidos, el primer premio poético “Oswaldo Escobar Velado” por su trabajo Poesía para pintores (haikús); la máxima presea de cuento “Arturo Ambrogi” por La espera y el segundo galardón de ensayo, designado “Marcelino García Flamenco” por Testimonio sobre Vallejo.

 En febrero de 1962 fue nombrado catedrático de la Facultadde Economía de la Universidadde El Salvador. Cinco meses más tarde, se hizo acreedor a dos premios del XI Torneo Cultural de la Asociaciónde Estudiantes de Derecho (AED): el Premio “Alberto Masferrer” de Ciencias Sociales -por su trabajo Barrio alto y barrio bajo.

 Entre su obra editada se encuentra, La llave (cuento, San Salvador, 1962); Cuentos Breves y Maravillosos (cuento. Libro premiado con el Segundo Lugar en el Certamen Nacional de Cultura, 1962); El Extraño Habitante (Poesía, San Salvador, 1964); El Circo y otras Piezas Falsas (Teatro. Revista La Universidad, San Salvador, 1966); Luz Negra (Teatro: Primer Premio compartido, Juegos Florales Hispanoamericanos de Quezaltenango, Guatemala, 1965); Ciudad, Casa de Todos (Ensayo: Segundo Premio Certamen Nacional de Cultura, San Salvador, 1966); Una cuerda de Nylon y Oro (Cuento: Primer Premio en el certamen Nacional de Cultura, San Salvador, 1968); Revolución en el País que edificó un Castillo de Hadas (Cuento: Primer Lugar en el Certamen Centroamericano Miguel Ángel Asturias, del Consejo Superior Universitario Centroamericano, Coosta Rica, 1970); La Ilustre FamiliaAndroide (Cuento, Argentina, 1972); Los Vicios de Papá (Cuento, San Salvador, 1978); La bicicleta al pie de la muralla (Teatro, San Salvador, 2000); Tres novelas cortas y poco ejemplares (San Salvador, 2001).[1]

Guillermo Meléndez

Guillermo Meléndez
(Nuevo León, 1947)

 Es  Licenciado en Ciencias Jurídicas. Colaborador frecuente de la prensa cultural nacional e internacional: Aquí vamos, del periódico El Porvenir; El Volantín, del periódico Milenio Diario de Monterrey; Ensayo, del periódico El Norte; Armas y Letras, revista literaria de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Deslinde, revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL; Revista El cuento; Periódico de Poesía del DF; Fronteras de México; Empireuma de Orihuela España; Repertorio Americano de Costa Rica.[1]

Minisemblanza enviada por Guillermo Meléndez:

Nací en Galeana N.L. 1947. Licenciado en Ciencias Jurídicas UANL.

Premio de las Artes (Área de Literatura) UANL 2008.

Obras (entre otras):

La penúltima piel (Ediciones del Azar, Chihuahua 1994)
Inmundi (ediciones Toque, Guadalajara 1995)
Memorias del aljibe (Libros de la Mancuspia, Monterrey N.L 1998)
Ciudad del náufrago (Fondo de Cultura Económica, México DF 2002)
Cuaderno de la nieve (Mantis Editores, Guadalajara 2004)
Circo romano (El árbol ediciones, Morelia 2007)
Legajo de la noche (Ediciones Intempestivas, Monterrey 2008)
Hiel. Diario de un ruco (Posdata Ediciones, Monterrey 2011
La penúltima piel, reedición (Tucan de Virginia/Conarte, México D.F. 2011)

El canto del cisne

Fina y delicada, elegante como un cisne en su lago. Expresiva y graciosa, soñadora como la bella durmiente.

Tan dedicada a mí: que en mis momentos melancólicos inclina su cabeza y cierra los ojos demostrando su tristeza y en mis ratos festivos baila de felicidad con sus brazos extendidos y una sonrisa iluminada. Ella es triste, concordando conmigo; es alegre, cumpliendo nuestro tácito pacto.

Cuando la euforia es grande me comparte con sus amigos y en estética sincronización: entrelazan sus manos o se toman de la cintura y brincan y parece que vuelan embriagados con mi sola presencia.

Cuando ajusta sus zapatillas y desarruga su traje —cómo muestra entereza por mí— entra al escenario de puntillas, como una palomita blanca, comparte el tiempo de vals conmigo manteniéndome cerca de su oído, se concentra en mi arrullo y baila participando a todos que me comprende y conoce.

Pero la dicha termina cuando mi canto muere, mi sonido se apaga: ella se despide de su público, ellos le aplauden el perfecto acoplamiento de sus giros con mis notas y yo finalizo la noche con las cuerdas desajustadas, mi arco silencioso y sepultado en la oscuridad de mi estuche.

Guillermo Meléndez
No. 83, Septiembre-Octubre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 285