El canto del cisne

Fina y delicada, elegante como un cisne en su lago. Expresiva y graciosa, soñadora como la bella durmiente.

Tan dedicada a mí: que en mis momentos melancólicos inclina su cabeza y cierra los ojos demostrando su tristeza y en mis ratos festivos baila de felicidad con sus brazos extendidos y una sonrisa iluminada. Ella es triste, concordando conmigo; es alegre, cumpliendo nuestro tácito pacto.

Cuando la euforia es grande me comparte con sus amigos y en estética sincronización: entrelazan sus manos o se toman de la cintura y brincan y parece que vuelan embriagados con mi sola presencia.

Cuando ajusta sus zapatillas y desarruga su traje —cómo muestra entereza por mí— entra al escenario de puntillas, como una palomita blanca, comparte el tiempo de vals conmigo manteniéndome cerca de su oído, se concentra en mi arrullo y baila participando a todos que me comprende y conoce.

Pero la dicha termina cuando mi canto muere, mi sonido se apaga: ella se despide de su público, ellos le aplauden el perfecto acoplamiento de sus giros con mis notas y yo finalizo la noche con las cuerdas desajustadas, mi arco silencioso y sepultado en la oscuridad de mi estuche.

Guillermo Meléndez
No. 83, Septiembre-Octubre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 285

4 Respuestas a “El canto del cisne

  1. Estimados Editores: Si Don Edmundo Valadés no hubiera dado oportunidad a los principiantes en su sección de mini cuentos yo no hubiera tomado en serio aquella inquietud que me decía: no malgaste tu ingenio en cosas intrascendentes. Hoy, después de seguir el camino de la poesía he hecho un oficio de ella y para bien o para mal a mis 63 años he publicado más de una docena de libros. Ustedes con la publicación de Canto del cisne, sin que fuera su propósito, han despertado mi agradecimiento por Don edmundo que me abrío una ventanita para asomarme a la literatura sin tener que acudir a un taller de creación que podara infamente mis alas impacientes por figurar en alguna revista literaria. Gracias de nuevo por su gesto amable.
    Guillermo

    • Guillermo. Tienes razón, El cuento fué un taller literario suigéneris, vanguardista y adelantado a su tiempo. La sección, correo del lector (que merece y espera un estudio cuidadoso) permitió a muchos con inquietudes literarias, adentrarse en ese mundo. Con ese espíritu creamos un taller de minificciones, virtual y gratuito en internet, que actualmente cursa su onceavo año de actividades ininterrumpidas, (www.ficticia.com en su sección Marina) y que es reconocido internacionalmente.
      La intención primordial del blog es mostar ese mundo literario oculto en las páginas de la revista. Otro de sus nuevos mágicos efectos es reconocer a sus autores y tener contacto con ellos como en este momento lo haces.
      Deseamos actualizar tu semblanza si es tu deseo, envíanos una semblanza más completa y una fotografía.
      Alfonso Pedraza

      • Estimados amigos, otra de las virtudes del , como bien lo llaman, taller literario suigéneris, El Cuento, estaba en el intercambio de impresiones de lectores en la sección de correo. Yo enviaba mis incipientes poemas a lectores de diferentes partes de latinoamérica y ellos con todo respeto al ver la carencia de lecturas literarias que imprimieran calidad a mis textos me recomendaban leer y leer. Por ejemplo, un argentino me abrió los ojos hacia la poesía norteamericana y empecé a buscar antologias de ella: así conocí a Walt Whitman, Erza Pound y a Eliot, entre otros; un portorriqueño me habló de Gaston Bachelar y por él me di cuenta de la poesía que los cinco elementos puden contener si uno los mira con más detenimiento, con menos telarañas conceptuales en los ojos.

        Bueno amigos les envío un pequeño curriculum y la foto que ustedes publicaron en su página esta bien pues es una de las más recientes :

        Nací en Galeana N.L. 1947. Licenciado en Ciencias Jurídicas UANL.

        Premio de las Artes (Área de Literatura) UANL 2008.

        Obras (entre otras):

        La penúltima piel (Ediciones del Azar, Chihuahua 1994)
        Inmundi (ediciones Toque, Guadalajara 1995)
        Memorias del aljibe (Libros de la Mancuspia, Monterrey N.L 1998)
        Ciudad del náufrago (Fondo de Cultura Económica, México DF 2002)
        Cuaderno de la nieve (Mantis Editores, Guadalajara 2004)
        Circo romano (El árbol ediciones, Morelia 2007)
        Legajo de la noche (Ediciones Intempestivas, Monterrey 2008)
        Hiel. Diario de un ruco (Posdata Ediciones, Monterrey 2011
        La penúltima piel, reedición (Tucan de Virginia/Conarte, México D.F. 2011)

        Un feliz año 2012.

        Guillermo.

        • Guillermo: Los datos que enviaste se han agregado a tu semblanza. Gracias por remitirlos. Feliz año para ti también. Sigue visitándonos. Sabes si hay más textos tuyos en El Cuento?
          Saludos

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