Luis Martín Santos

Luis Martín Ribera (que luego cambiaría a Luis Martín-Santos Ribera, por voluntad de su padre Leandro) nace en Larache, Marruecos, en 1924. Hijo de Leandro y Mercedes, desplazados en Larache hasta 1929 a causa de la condición de oficial militar de su padre Leandro y la ocupación de la zona por parte de España. La familia se traslada a San Sebastián en 1929, donde estudia Luis el bachillerato junto con su hermano Leandro en el colegio Santa María Marianistas. Años después marcha a Salamanca a estudiar medicina y se licencia en 1946 con premio extraordinario. Cursa el doctorado en Madrid entre 1946 y 1949, años en que colabora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (retratado en Tiempo de silencio), se doctora con una tesis dirigida por Pedro Laín Entralgo y se relaciona con especialistas como los doctores Juan José López Ibor y Carlos Castilla del Pino.

En Madrid traba amistad con los intelectuales y escritores reunidos en los cafés Gijón, Gaviria, Espérides y Gambrinus, entre otros Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre y Juan Benet, autores de novelas que, como El Jarama o Volverás a Región, son testimonio de la renovación que se respira en el panorama novelístico de los años 1950 y 1960. En 1950 estudia en Alemania, en1951 es nombrado director del sanatorio psiquiátrico de San Sebastián y en 1953 se casa con Rocío Laffón, con la que tendría tres hijos (Luis, Juan Pablo y Rocío). Su esposa Rocío murió en1963 a consecuencia de un escape de gas. Luis Martín-Santos Ribera murió el 21 de febrero de 1964 en Vitoria a consecuencia de un accidente de tráfico del día anterior.

Entre finales de los 50 y principios de los 60 es detenido varias veces por hacer propaganda del entonces clandestino Partido Socialista Obrero Español, en el que llegaría a ser miembro de la Comisión Ejecutiva, donde trabaría amistad con el dirigente Enrique Múgica Herzog. Así mismo formaba parte durante sus últimos años de vida dela Academia Errante.

Siguiendo a Alfonso Rey (2000:222), la obra de Luis Martín-Santos puede clasificarse en tres apartados: estudios médicos, ensayos y creación literaria. Sobre cirugía y psiquiatría escribió más de cincuenta artículos y dos libros: Dilthey, Jaspers y la comprensión del enfermo mental (1955), publicación en forma de libro de su tesis doctoral, y Libertad, temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial (1964), en el que se evidencia la influencia del existencialismo sartriano. Los ensayos versan sobre literatura, política y antropología y perfilan, en palabras de Alfonso Rey (2000:224) «un escritor interesado por la función de la literatura, un psiquiatra con ambición filosófica, un socialista reformista, un vasco no nacionalista y un castellano hostil al centralismo español». En el ámbito estrictamente literario, escribe poesía, relatos y novela. Su primer libro es un conjunto de poemas titulado Grana gris (1945); en 1962 aparece Tiempo de silencio, que supone una revolución en el panorama novelístico del momento. Sus relatos se recogen en el volumen póstumo titulado Apólogos, publicado al cuidado de Salvador Clotas en 1970. Martín-Santos deja inacabada su segunda novela al morir, Tiempo de destrucción, editada posteriormente al cuidado de José-Carlos Mainer. Se tienen noticias, no obstante, de otras tres novelas, quizá sólo proyectos, quizá perdidas: El vientre hinchadoEl saco y una «novela de tema carcelario».

Tiempo de silencio fue publicada en 1962 con veinte páginas censuradas, pudiendo sólo considerarse la edición definitiva la de 1981. En esta novela el autor innova utilizando tres personas narrativas, el monólogo interior, la segunda persona y el estilo indirecto libre, procedimientos narrativos que venían ensayándose en la novela europea desde James Joyce pero que eran ajenos al realismo social al uso de la época. Todo ello contribuye a lo que el propio Martín-Santos llama “realismo dialéctico”.[1]

 

Anuncios

Costumbres extrañas de algunos pueblos primitivos


Entre los caledonios de la Vieja Caledonia se acostumbra a exponer una col al sol hasta que sus rayos agostan las gruesas hojas. Con los restos se hace un pienso para los pollitos recién nacidos que, de este modo, resisten al mal de ojo de las águilas.

Entre los arios era tenido por virtuoso el ciudadano que mutilaba a un enemigo.

Entre los ibéricos contemporáneos se acostumbra matar un toro en la plaza redonda mediante instrumentos punzantes introducidos en el animal con cierto arte, en lugar de recurrir a las armas de fuego que poseen.

Entre los apasionados sirocos de la península meridional la sangre de virgen es tenida por virtud de varón. Esta costumbre lleva consigo diversas complicaciones posteriores.

Finalmente, existe un pueblo, cuyo nombre no se recuerda con precisión, cuyos súbditos se sonríen mutuamente al cruzarse por las calles y —mirándose en los ojos— se fían los unos de los otros.

Luis Martín Santos
No. 83, Septiembre-Octubre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 303

David Dorenbaum

David Dorenbaum

Psicoanalista de la Sociedad Psicoanalítica Canadiense, miembro de la IPA, Profesor Asistente en el Departamento de Psiquiatría de la Facultadde Medicina de la Universidadde Toronto, y miembro del Foro Clínico Lacaniano del Instituto Austen Riggs en Massachusetts, USA. Especialista en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia. Fundador y director de un programa multidisciplinario para adolecentes con enfermedades psicóticas en el Hospital de Niños de Toronto. Colaborador en proyectos trans-disciplinarios que vinculan al campo psicoanalítico con las artes.[1]