Costumbres extrañas de algunos pueblos primitivos


Entre los caledonios de la Vieja Caledonia se acostumbra a exponer una col al sol hasta que sus rayos agostan las gruesas hojas. Con los restos se hace un pienso para los pollitos recién nacidos que, de este modo, resisten al mal de ojo de las águilas.

Entre los arios era tenido por virtuoso el ciudadano que mutilaba a un enemigo.

Entre los ibéricos contemporáneos se acostumbra matar un toro en la plaza redonda mediante instrumentos punzantes introducidos en el animal con cierto arte, en lugar de recurrir a las armas de fuego que poseen.

Entre los apasionados sirocos de la península meridional la sangre de virgen es tenida por virtud de varón. Esta costumbre lleva consigo diversas complicaciones posteriores.

Finalmente, existe un pueblo, cuyo nombre no se recuerda con precisión, cuyos súbditos se sonríen mutuamente al cruzarse por las calles y —mirándose en los ojos— se fían los unos de los otros.

Luis Martín Santos
No. 83, Septiembre-Octubre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 303

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