Cazadores


En la región son bien conocidos los fusiles. En realidad podría decirse que hay por lo menos uno en cada casa. Y eso se explica, porque el lugar es peligroso. Tanto que se suelen emplear armas muy perfeccionadas, automáticas. Sin embargo, hay un grupo de personas que sostienen que los leones se les debe cazar con lanzas, y dedican buena parte de sus vidas a pulir duras maderas preciosas que trabajan con cuchillos y decoran con tierras blancas y rojas. Son muy respetadas. Cuando andan por las calles, solos o en grupo de dos o tres, con sus lanzas en las manos, los demás se inclinan y les abren el paso. Es a ellos a los que se les consulta para los asuntos graves y, especialmente, para saber de las costumbres de los leones. Ellos informan de todo afable y generosamente. Dos veces al año algunos de entre ellos —dos o tres— salen con sus lanzas al campo para cazar leones. Nunca vuelven. Nadie se extraña de ello: siempre sucedió así.

José Pedro Díaz
No. 90, 1984
Tomo XV – Año XIX
Pág. 268

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