Caín


—Aún estas delirando.

—Tengo fiebre pero no estoy delirando. Sé que me matas porque yo lo tengo todo y tú no tienes nada. Por eso me matas. ¿Verdad, Caín?

—Así es, por eso te mato. Pero insisto en que todavía estás delirando y la prueba de que aún estas delirando es que te has confundido: yo no soy Caín: tú eres Caín.

José Antonio Bernal
No. 90, 1984
Tomo XV – Año XIX
Pág. 300

Mea culpa, Mona Lisa


Yo la vi y ella era la Gioconda da Vinci una tarde presurosa en el metro de Madrid junto a la ventanilla del atestado vagón veloz por el oscuro túnel y no me atreví a hablarle ni a moverme siquiera para decirle quien era ella.

Luis Rocha
No. 90, 1984
Tomo XV – Año XIX
Pág. 298