Cómo vencer a la muerte


A doña Concepción le dijeron varias veces que el niño que traía en las entrañas no iba a nacer. El doctor tuvo problemas para sacarlo del vientre pero, afortunadamente, el niño nació bien. Para doña Concha era la única forma de prolongar lo que le quedaba de vida. La muerte había sido su compañera desde siempre. Era huérfana desde los siete años. Su marido había muerto tres meses antes. El niño fue enfermizo y el adolescente retraído. Al joven le diagnosticaron un sufrimiento interior profundo que nadie supo explicar. Para que se aliviara, su tío Austreberto se lo llevó a Túnez, donde trabajaría en nuestra embajada como segundo secretario. Como si en Túnez la gente se curara de sufrimiento interior. Pasaron los años, casi veinte, y ni el tío ni Camilo volvieron a Colima. La gente siempre dijo: viven en Túnez y son felices. Doña concepción creía ambas cosas. Su hijo vivía y era feliz.

Francisco Blanco Figueroa
No. 134, Enero-Marzo 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 27

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