Ya será en otra ocasión

Es la tercera vez, que Raúl y yo nos imponemos una cita, para platicar sobre antaño, somos viejos amigos y es de suponer que tengamos mucho que platicar, sin embargo es la tercera vez que me deja clavado en este mismo cafetín, como las dos veces anteriores: me tomo el último sorbo de café, pago la cuenta y salgo por la misma puerta, que las dos veces anteriores. Compro despreocupadamente, el periódico en el primer puesto que encuentro. Lo abro instintivamente en la página de sociales y sin comprender y casi lanzando un aullido animal leo “HOY SERÁN EXHUMADOS LOS RESTOS DEL ARQUITECTO RAÚL GONZALEZ BORJA”

Saúl Echeverría Vallecillo
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 716

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¿Demagogias a mí?

(Cuento costumbista)

Había una vez un hombre y una mujer que vivían felizmente enajenados en una esteriotipada aunque hermosa zona residencial, enclavada entre los escombros cotidianos de la sociedad de consumo.

Él llevaba el pelo corto, se rasuraba todos los días y trabajaba de sol a sol, supervisando el diseño y fabricación de unos remotos objetos terriblemente útiles. Ella hacía dieta para adelgazar (justo cuando lo de Biafra) y compraba cosas y más cosas que se empezaban a gastar apenas pagaba por ellas y no servían cuando las trataba de usar.

Y, sin embargo, había armonía en su vida diaria, ambos se querían y se gustaban mucho y sabían gozar de su mutua compañía, a pesar del espíritu materialista de la época, de la estética oficial, del anquilosamiento del monopolio político, de la crisis de valores, de la despiadada presión de la competencia, del mercantilismo de los medios informativos, de la carencia de identidad, etc. etc. etc.

Condenados como mexicanos tipo a inventarse una máscara que los protegiera de la mirada ajena, vivían su soledad y desamparo aturdiéndose con la pedestre propaganda comercial y política, aferrados a los restos de un sistema inoperante por caduco. Ingenuos y optimistas creían estar gozando de los beneficios sociales de una Revolución sin darse cuenta que ésta blablabla para favorecer los intereses blablabla de una burguesía decadente, motivada por la producción en serie y el culto al artefacto.

Leían sobre guerrillas urbanas, presos políticos o manifestaciones de protestas y como si nada, al rato andaban cantando un comercial de refrescos embotellados. Amaban, respetaban y admiraban la solidez, la higiene, la disciplina y los lugares comunes. Hablaban con los adolescentes a través de una ventana pero nunca entendían nada. Se reían de los espejos y de la realidad ontológica y hasta dudaban que la abyección del hartazgo sobrepasara a la de la abyección.

Murieron felizmente inconcientes cuando una noche, al regresar del cine, la brecha generacional se abrió entre ellos y se los tragó con todo y auto.

Ana F. Aguilar
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 715

Perseguido

Mi presencia se agota, cada día me es más insoportable esta angustiosa existencia. Muy contra mi voluntad he tenido que alterar mis hábitos cotidianos. Yo, que estaba acostumbrado a disfrutar plenamente de la vida al aire libre. Me gustaba presenciar el momento cuando en aquellas frescas madrugadas empezaban a aparecer formas y colores; me deleitaba al sentir la humedad del rocío penetrar por los poros de mi piel. Ahora tengo que permanecer oculto y a la sombra; no puedo salir a admirar tan siquiera el instante en que el sol hace un último guiño a la tierra antes de ocultarse en el ocaso.

Únicamente por las noches, cuando la obscuridad es más profunda puedo salir de mi escondite unos instantes, y a pesar de que tomo muchas precauciones me veo constantemente amenazado de muerte. Anoche estuvo a punto de caer abatido por aquella bala maldita. Sí, ¡soy un perseguido! Con gusto me dejaría matar si tuviera la certeza de que mi familia quedaría a salvo; pero no es así, la consigna es acabar conmigo y con los míos, y sin embargo, yo no he cometido ningún delito, nunca he buscado pelea ni he sentido rencor para nadie: no soy un rebelde, ni guerrillero idealista.

Quisiera poder cambiar mi destino, pero esto es imposible. Con mucho esfuerzo tengo que resignarme a seguir soportando la humilde existencia de tímido conejo que Dios me dio.

Efraín Boeta Saldierna
No 45, Septiembre-Octubre 1970
Tomo VII – Año VII
Pág. 714

Reyna Echeverría Bobadilla

Reyna Echeverría Bobadilla

 Nació en la ciudad de Tizimín en 1972. Escribe cuento, poesía y ensayo. Integrante del Centro Yucateco de Escritores, del que fue presidenta (2000-2002). Primer lugar y flor natural en los Juegos Florales Peninsulares de Escuelas Normalistas (1995). Medalla al Mérito Artístico (ICY, 1998). Premio Estatal de Poesía Clemente López Trujillo (1999). Segundo lugar en el Concurso Estatal de Poesía ISSSTE-ICY (1995). Mención de Honor en el Concurso Estatal de Poesía ISSSTE-ICY (1994), de cuento Agustín Monsreal (1995), y en el género de poesía del III concurso Internacional Literario Xicóatl, convocado por la revista del mismo nombre editada en Salzburgo, Austria (1996). Becaria del Instituto Nacional de Bellas Artes en la categoría de Jóvenes Creadores (1993), del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (1997 y 1998), y de Alas y Raíces a los Niños Yucatecos (Cecuny, 1997). Ha formado parte de diversos cursos, talleres y seminarios impartidos por escritores de reconocido nombre entre los que destacan Rosa Beltrán, Elsa Cross, Agustín Monsreal, Ernesto Lumbreras, Francisco Hinojosa y José Ramón Enríquez. Se desempeñó como coordinadora y diseñadora del suplemento cultural El Juglar del Diario del Sureste (1993-2001) y editora de la revista Navegaciones Zur. Ha colaborado en diversas revistas y suplementos culturales como El cuento, Fronteras, Tierra Adentro, Tropo a la Uña, Navegaciones Zur; y en periódicos locales y nacionales. Actualmente radica en los Estados Unidos donde le han publicado por Letters from the Soul y The International Library of poetry, U.S.A.

Obra publicada

Cuento: La aurora nos besó… (Colección Hoja murmurante, editorial Tinta de Alcatraz , Toluca, 1995) || Aventuras en el patio (Colección La rana feroz, Pacmyc /CYEAC, 2000)

Poesía: Sombras del abismo (Cuadernos de Cancún, 1997) || Vocaciones de la flama

Epistolar: Cartas prohibidas para Miguel (Ediciones Presagios, 1997)

Antologías: Horas a salvo (ISSSTE / ICY / Cepsa editorial, 1994) || La sed del fuego (ISSSTE / ICY / Cepsa editorial, 1996) || Desde la otra torre (ISSSTE / ICY / Cepsa editorial, 1996) || Poetas de Tierra Adentro (Conaculta, Tierra Adentro, 1997) || Poesía Joven (Conaculta, 1999) || Litoral del Relámpago: Imágenes y Ficciones (Ediciones Zur, 2003) || La Otredad (ICY / CRIPIL / CYE / CAIYAC, 2006)[1]