Crimen perfecto


De tanto leer novelas de crímenes aquel hombre terminó ideando el crimen perfecto. Se propuso poner en ejecución el infalible plan. Cuando todo estuvo listo se dio cuenta que le faltaba algo fundamental: la víctima. Obvió la dificultad girando el cañón de la pistola exactamente 180 grados. Apretó el gatillo. Sin embargo algo falló y el criminal fue castigado. Lo encerraron en un estrecho cajón y lo metieron tres metros bajo tierra. Que nosotros sepamos todavía no se ha escapado.

Ednodio Quintero
No. 86, Marzo-Abril 1981
Tomo XIV – Año XVI
Pág. 614

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