El titiritero


Le pregunté al titiritero:

—¿A dónde vas tan alegremente?
—A darles alegría a los hombres —respondió acariciando a una de sus marionetas.
—¿Con tus títeres?
—Mis muñecos son buenos, —me dijo con satisfacción.
—¿Por qué?
—Tienen alma y vida —volvió a decir con orgullo.
—Así pensé amigo mío.

Y partimos por el camino…

Cuando regresé, en el mismo punto de nuestro encuentro, le dije:

—¡Que tal!, amigo titiritero.
—Que tal —me respondió tristemente.
—¡Tú!… ¿Triste?
—Sí, —dijo, rasgándose el vestido de titiritero.
—¿Qué haces?
—Lo que ves —respondió llorando— encontré otros titiriteros.
—¿Y…?
—Sus títeres eran hombres.

Moisés Plata Becerril
No. 86, Marzo-Abril 1981
Tomo XIV – Año XVI
Pág. 672

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