Las breves pasiones

Se buscan los amantes con los brazos estrechados. Esperan impacientes el momento, esa hora ya premeditada en que se reunirán para contemplarse, acariciarse el cuerpo y hacer el amor.

Aguardan en silencio. Uno esta muy cerca del otro y quiere reventarles el corazón, pues saben que las reglas no permiten el encuentro antes del preciso momento, el instante perfecto.

Por fin llega el éxtasis salvaje: se miran dos segundos, se abrazan otros cinco y sin demora descubren sus cuerpos desesperados. Emanarán los secretos de la espera, los ardientes recuerdos que se consumirán nuevamente con prisa.

El minuto pasa. Quisieran confundirse uno en el otro, rebelarse contra el mundo. Pero no hay tiempo de lamentarse. Las tuercas invisibles del destino los arrancan; son separados y deben despedirse.

Largo tiempo esperarán otra pasión.

Miserables manecillas, atrapadas en el infernal, perfecto mundo de un reloj.

Alex Slucki
No. 116, Octubre – Diciembre 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 309

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