El club de los despectivos


Situado detrás de la estación de Austerlitz, este club reunía socios despectivos. Las reuniones eran los lunes y se desarrollaban en un profundo desprecio. El procedimiento era siempre más o menos el mismo: el Presidente lanzaba una mirada despectiva sobre los socios; éstos lo miraban riendo burlonamente, o le volvían ostentosamente la espalda, o escupían al suelo. El Presidente alzaba los hombros y leía muy rápidamente y sin cuidado un texto trivial que luego arrugaba entre las manos. Estas reuniones no podían durar más de unos minutos a causa de la hostilidad que no cesaba de crecer entre los socios, a quienes sólo un mutuo desprecio les impedía pelearse. La situación no podía durar y, en efecto, sólo duró cuatro años, que no es poca cosa.

Chaval (traducción de José de la Colina)
No. 116, Octubre – Diciembre 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 370

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