Higiene mental

La escrupulosidad del sanguinario emperador de los Piélagos Oscuros llegaba con frecuencia a extremos asombrosos. A diario les suplicaba a sus fieles verdugos que jamás degollaran a nadie sin antes colocar una gran vasija de porcelana debajo de la cabeza de sus víctimas. De ese modo —discurría peregrinamente el emperador—, nunca podría acusársele de que en sus tenebrosos dominios hubiera derramamientos de sangre.

Jorge Kattán Zablah
No. 91, No. de 20 Aniversario – 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 411

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