La noche

Desde pequeño he querido ser como la noche. Todos los días, después del crepúsculo, cenaba y salía hacia las rejas del corral, quedándome hasta bien entrada la madrugada. Buscaba los mil y un métodos para ser como ella, para entrar en ella, pero siempre regresaba frustrado. Ayer agoté todas las fórmulas posibles y simplemente me extasié contemplándola mientras oía el ruido de los becerros. Hoy amanecí con la piel oscura y llena de estrellas.

Antonio López Ortega
No. 91, No. de 20 Aniversario – 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 430

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