La carta

Monsieur Le Editeur:
Después de haber recorrido todas las editoriales de la calle de la Harpe y de haber recibido infamantes ofertas de empleo de cajista o entintador, me veo en la necesidad de enviarle esta carta ya que no ha sido posible que V. me reciba. Ayer, como muchas otras ocasiones, todo el día estuve esperando que la puerta de Vuestra Excelencia se abriera para mí; entretanto me extasié viendo las espirales de las golondrinas en el cubo de la escalera, escuchando sus gritos breves; cerca del mediodía me fui a la orilla del Sena a soñar que un joven poeta veía uno de mis libros en los estantes de los libreros de viejo, y que celebraba el hecho como un gran hallazgo. ¡Oh, un libro de Pierre Falcon!. Este es uno de mis sueños favoritos. Al regresar estuve platicando con un albañil, que por cierto dice que él conoció a la Cosette de Víctor Hugo, que la vio ya no del brazo de Marius, porque éste caminaba adelante —su fortuna vino a menos— y que arrastraban su miseris y cinco hijos allá por la subida del Sacre Coeur.

No tenía ánimo de ir a la casa pero en fin, fui. Mi mujer no me soporta y no sé porqué; rara vez la interrumpo en los lavaderos públicos, sólo a la hora de los alimentos.

Sabe, Sr. Editor, mi mujer es sobrina de Teresa Lavasseur, la compañera de Juan Jacobo, cómo pudieron abandonar a sus hijos en la Inclusa. Isabel me pedía que hiciéramos lo mismo, pero no, eso sí que no lo toleraré, abandonar a mi Madeleine nunca.

Pues sí, Sr. Editor, mis libros merecen el olor de la tinta, la luz del día, la fiesta de la primera edición; no son conceptuales didácticos dogmáticos torres de marfil como los de Octave Paix, no señor, le aseguro que no se harán “jilgueros” en sus bodegas.

Hágase cargo, Sr. Editor, mi mujer me dice que porqué no soy como los demás, borracho y chulesco, que porqué no le opongo un frente definido, que porqué no soy como los personajes de “Gervasie” que comparten una mujer que los mantiene; porque así como soy ella no sabe a qué atenerse. Mi mujer es muy lista, cómo puede decirme eso ella que se crió en las chimeneas de los bajos fondos.

La hija de la portera a quien V. —formador de de conciencias y opiniones— retiene en su oficina en prolongadas sesiones de instrucción, entregará a Su Excelencia mis escritos.

Suyo
Pierre Falcon

(Por la transcripción, Juan Manuel Gómez)
No. 72, Abril-Junio 1976
Tomo XI – Año XI
Pág. 628

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Abel Pacheco

Abel Pacheco de la Espriella

(San José, 22 de diciembre de 1933)

Es un médico, psiquiatra, comerciante, personaje televisivo y escritor costarricense. Fue presidente de Costa Rica por el Partido Unidad Social Cristiana, durante el periodo 2002-2006.

Cursó sus estudios en la Escuela Buenaventura Corrales y en el Colegio Los Ángeles. Se graduó de médico en la Universidad Autónomade México, posee una especialidad de Psiquiatría dela Universidad de Lousiana.

En enero de 1955 toma parte en una invasión desde Nicaragua con la ayuda de Anastasio Somoza García, esta liderada por el ex presidente Rafael Ángel Calderón Guardia, donde este último intento derribar al entonces presidente José Figueres Ferrer, pero dicha expedición terminó en un fracaso.

Fue director del Hospital Nacional Psiquiátrico, (1973-1976), lugar donde había trabajado durante 16 años.

Durante muchos años empezando en el año 1976, fue muy popular entre la población debido a que conducía un microprograma televisivo, llamado “Comentarios con el Dr. Abel Pacheco”, que estuvo al aire hasta el año 2001 cuando empieza su carrera por la presidencia, también tuvo otros programas como “Ayer y hoy en la historia” y “Leyendas y tradiciones nacionales”.

Durante los años ochenta se desempeñó con éxito como comerciante de ropa. Abrió una tienda en el centro de San José llamada El palacio del pantalón, recordada por sus llamativos comerciales televisivos de la “moda furris”. Pacheco atendió personalmente este negocio hasta 1994 cuando decidió incursionar en la arena política. “Cuando don Miguel Ángel (Rodríguez) me pidió que me metiera de presidente del partido y de diputado, ahí todo cambió, porque el que quiera tienda que la atienda.”Abel y la ruta del sol.

Precisamente ese año (1994) entra en la vida política buscando un puesto en el Poder Ejecutivo, cuando se postula como Primer Vicepresidente, en la papeleta encabezada por Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, siendo derrotado por José María Figueres Olsen.

En 1998 fue elegido diputado para la Asamblea Legislativa. Debido al rechazo de la población por las políticas que el gobierno de Rodríguez (1998-2002) estaba tratando de adoptar (privatización del ICE), y habiendo sido una conocida figura, por su participación en la televisión, surge como el candidato con más amplio apoyo de las mayorías.

Así, Pacheco fue llamado “el político del pueblo” puesto que su perfil no correspondía al perfil del político tradicional, sino que lanzó una campaña más personal, donde el era el representante del típico costarricense, humilde y bonachón, tanto que su lema de campaña fue “Vote por usted”.

Para las elecciones presidenciales logró ganar apoyo, bajo el lema “La hora del abrazo”, donde se apartó de la política tradicional, inclusive hasta del apoyo de su propio partido, para comenzar una campaña que lo llevó a ganar las elecciones el 2 de febrero de 2002, con un margen del 38,6%, a la postre insuficiente, ya que para ser elegido presidente, la ley costarricense exige un 40% como mínimo.

En algo sin precedentes en la “Nueva República” (después dela Revolución del 48), las elecciones se fueron a una segunda ronda, ganando con un contundente 58% sobre el segundo lugar Rolando Araya

Al finalizar su período presidencial desapareció de la escena política costarricense de forma inmediata, aunque declaró en el 2010 que votaría en las elecciones de ese año por el candidato del PASE, Óscar López.

Libros publicados:

Paso de tropa

Una muchacha

El Hijo de árbol

La tolvanera

Cuentos dela Meseta Central

Cuentos del Pacífico

Gente sin ancla

Más abajo de la piel (libro de relatos cortos, premiado en 1972 con el reconocimiento Aquileo J. Echeverría).[1]

 

Politics

Jones se fajó duro en la política.

Discurso, visita, reunión, asamblea  y en todo lado, en inglés, en español, en entusiasmo, en todo, la voz de Jones tonante y convencida.

Frunciendo la bemba, gesticulante pronunciaba el nombre del candidato.

Y ganaron…

No es que fuera por Jones, pero ganaron.

Como era de esperar, lo nombraron Jefe Político.

Ahora sí, que ahora sí. Ya no más hambre, ya no más robo, ya no más desesperanza, ya no más país-paisaje.

Se iba a hacer Patria.

Con carretera, con venta justa de copracacao-banano-plátanomaíz-maníyuca.

Tempranito, con garúa fresca, feliz salía a la línea y se subía al tanque de agua del ferrocarril para ser el primero en ver llegar a los tractores, el médico, la cañería, la luz eléctrica.

Día a día, mes a mes, a Jones se le fue helando la sonrisa.

Pantalón baloon, saco a rayas, panamá terciado, se fue a la ciudad.

Quería ver al líder.

Quería ver al líder sonrisa, líder abrazo, líder “tomauntrago”.

El sabría explicar el atraso de los tractores.

El recuerdo de las puertas cerradas hizo que a Jones, como a los tractores, no se le viera más nunca en su pueblecito pan bon.

Abel Pacheco
No. 72, Abril-Junio 1976
Tomo XI – Año XI
Pág. 621

Luisa Valenzuela

Luisa Valenzuela

 Nacida en Buenos Aires, pasó largos años de su vida adulta en el extranjero. Entre 1979 a1989 vivió en Nueva York, donde fue escritora en residencia en Columbia University y New York University. Hoy está definitivamente radicada en su ciudad.

Lleva publicadas las siguientes novelas:
Hay que sonreír, El gato eficaz, Como en la guerra, Cola de Lagartija, Novela negra con argentinos, Realidad nacional desde la cama y La travesía. Los libros de ensayos: Peligrosas palabras, Escritura y Secreto, y el muy breve Acerca de Dios (o aleja).
Seis volúmenes de cuentos ha sido reunidos por la Editorial Alfaguara bajo el título Cuentos completos y uno más.
En los últimos años aparecieron Los deseos oscuros y los otros, diarios de New York (Norma), El placer rebelde, antología general de su obra compilada y prologada por Guillermo Saavedra (Fondo de Cultura Económica), BREVS, microrrelatos completos (hasta hoy), las reediciones de Cambio de Armas y Cola de lagartija (Norma), Trilogía de los bajos fondos y la reedición de su primera novela Hay que sonreír (Fondo de Cultura Económica).

En 2008 se acaban de publicar en España los libros: Tres por cinco, (cuentos, editorial Páginas de Espuma) y Juego de Villanos (microrrelatos, Thule Editores). Asimismo fue completada, recientemente, una novela titulada El mañana.
Su obra ha sido traducida a muy diversos idiomas, especialmente al inglés. Sus cuentos y ensayos figuran en gran cantidad de antologías universales.[1]