Historia de dos embajadas


La conoció en un país que no era el de ninguno de los dos, en la embajada de otro país que tampoco era el de ninguno de los dos. Franz fue presentado a un círculo de gordas y viejos. Ella estaba perdida, ausente, aislada en una silla lateral.

Aquella noche se amaron como ninguno de los dos había amado nunca.
Poco después, en otra ciudad ajena a los dos, fueron juntos a una embajada que esta vez era la del país de Franz. Ella estuvo brillante y alborotó con su gracia transpacífica a un círculo de viejas y gordos. Repantigado en un sillón lateral. Franz burbujeaba de orgullo y bebía en silencio su whisky.

Cuando salieron, Franz quiso decirle qué feliz era de tenerla por mujer. Pero fue ella la que habló primero, y le dijo qué feliz era de tenerlo por hombre.

Poco después, se separaron para siempre.

César Fernández Moreno de “La vuelta de Franz Moreno”
No. 72, Abril-Junio 1976
Tomo XI – Año XI
Pág. 642

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