Mar y sueños


El célibe que desea casar, verá colmado su deseo si anda y camina fácilmente sobre el mar, en sueños. El hombre que hasta entonces viviere bajo la dependencia de un amo brutal y lamentándose bajo su férula, no conocerá sino la gracia de su opresor y sus beneficios. El viajero, realizará, después de tal sueño, un viaje tranquilo y aún ventajoso.

Aquel que ha encontrado obstáculos en la marcha de sus negocios, verá éstos esclarecerse y simplificarse, si en sueños camina sobre el mar, pues el mar representa el juez que, a su capricho, tiene bondades para unos y rigores para otros.

El mar se refiere asimismo a la mujer, a causa de su humedad, y a los personajes autoritarios y magníficos, a causa de su poderío. El joven que camine en sueños sobre el mar, conocerá los placeres del amor; la joven habrá de disponerse a caer en la lujuria, pues el mar es semejante a la prostituta que, pérfida como él, abunda también en atractivos, aunque cual el mar igualmente pierde muy a menudo a los hombres, los pierde y arruina y los derrumba.

Artemidoro de Éfeso
No. 92, 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 500

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