80

DALI

No. 80, Abril-Septiembre 1978
Tomo XII – Año XIII

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… de Jeremías Ramírez Vasillas

DE CÓMO NACIÓ *EL CREYENTE*

*El Creyente* fue una de las primeras minificciones que escribí, y lo hice en 1997. Publicaba en ese entonces en la Universidad que trabajaba un periódico mural semanal en el cual abrí una sección a las minificciones que llamé “Cuento breve” y publicaba cuentos que iba recogiendo de las revistas “El cuento” de mi colección. Un día llegó un amigo, vegetariano radical, y se me ocurrió decirle que él era una contradicción: “no comes carne pero crees en la reencarnación”. La idea rebotó en mi cabeza y le dije mientras sacaba apurado una hoja y un lápiz: “Este es un buen cuento” y esbocé la idea la cual fui trabajando posteriormente. Me gustaba el cuentito. Como había visto que los redactores de la revista le contestaban a todos los aspirantes a ser publicados por la revista decidí enviárselos con el interés de recibir alguna orientación. Yo había estado en dos talleres de cuento, uno con Bernardo Ruiz, en la Casa del Lago, de la UNAM, pero sentía que mis cuentos aún no tenían buena estatura. Gratamente recibí como respuesta que “con breve poda que lo amaciza, su “Creyente” entra a concurso” No era mi intención concursar, no creía estar a la altura. Y menos aún recibir como respuesta en el número siguiente que yo me llevaba el premio. A partir de entonces cultivo la minificción a veces en contra de mis intenciones de dedicarme a narraciones de mayor aliento, que no han corrido con suerte semejante que sus minúsculos hermanos.
Saludos.

Jeremías Ramírez Vasillas

Mónica Gómez

Mónica Gómez 

Poeta, narradora y gestora cultural, hizo estudios de periodismo en la Universidadde Chile y realizó su diplomado en la Escuela de Escritores de la Sociedad de Escritores de México

 Su escritura se identifica por la riqueza en la creación de mundos oníricos con seres, bordes, atmósferas, sombras, invocaciones y conjuros en la tonalidad dominante de la pasión y con la palabra como búsqueda de un código secreto.

 Durante varios años ejerció el periodismo cultural en diarios y revistas de la ciudad de México, más tarde se desarrolló en la publicidad como directora creativa para finalmente dedicarse completamente a la escritura y gestión cultural.

 Escritora chilena de nacimiento ha viajado intensamente y vivido en España, Argelia y México

 Ha participado activamente en la IX FeriaInternacional del Libro del Palacio de Minería (México, l987), Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México 1992), Feria del Libro de Concepción (Chile 1994), Feria del Libro de Mapocho (1996, Chile) y algunos congresos de escritores.

Su taller Literario Alquimia lo ha efectuado en varios espacios, entre ellos el Instituto Chileno de Estudios Humanísticos –ICHEH- y el Pueblito de Los Dominicos- Corporación Cultural de Las Condes. Actualmente dicta los talleres literarios “El minotauro”, narrativa, y “Altazor”, de poesía.

 En l994 fue reconocida por el International Biographical Centre de Cambridge, Inglaterra y ese mismo año representó a Chile en el evento internacional de poesía Dunja Festival de Rotterdam en Holanda en compañía del poeta José Miguel Vicuña.

Es miembro de la Corporación Letrasde Chile, de la Sociedadde Escritores de Chile, de la Sociedad Generalde Escritores de México, del Grupo Fuego de la Poesía,de Omnibús (España); Directora e integrante del Consejo Editorial de la revista Palabras Diversas de la Red Mundialde Escritores en Español (REMES)[1].

 

Estrictamente ornamental

Era de madera de sándalo color marrón, con incrustaciones de marfil y filetes dorados. Preguntó fecha… ¡De mil novecientos dos, una verdadera maravilla! —contestó el anticuario.

Peso a peso juntó los ochenta mil, y con cuidado envolvió el objeto en la franela y se lo llevó a casa: era la pieza más valiosa que había tenido nunca en sus manos, —aunque no sirviera para nada— pensó.

Por la noche, exactamente a las doce, detrás de los vidrios de la vitrina y decorando el lugar de honor con su estructura de madera de sándalo color marrón, incrustaciones de marfil y filetes dorados, y contrariando completamente su estricto deber ornamental… el teléfono sonó.

Mónica Gómez
No. 92, 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 573

El teorema de los espejos

El primero que despertará será el pez…
Junto a las criaturas de los espejos
combatirán las criaturas del agua.”
J. L. Borges

 

He descubierto que la esencia de los nudos consiste en la formación de espacios interiores. Sé también, después de largas experiencias con cuerdas y espejos, que la creación de un álgebra para la descripción formal de nudos es una tarea inútil y tediosa.

Estas son las entidades que había propuesto en mi teorema: existe un pez de plata, un mar sin límite y una red sin forma definida. Las cuerdas son simplemente la cauda y la turbulencia del pez en el mar.

Para nosotros, los seres de Humus, que hemos criado nuestra razón en una geometría de simetrías irreductibles, no tardó en aparecer una entidad más. El pez de plata es como un espejo vivo, un ser de vitalidad acuática: en su cuerpo se reproducen todas las creaciones del universo, todas las creaciones de su movimiento. Pero un movimiento así no puede ser un reflejo simplemente, dondequiera que esté organiza un espacio, un mundo.
Soy yo, sin embargo, quien decide las líneas recorridas por el pez, soy yo quien forma cristales y nudos, vida y acción de giros izquierdos y derechos. Reclamo mi lugar en el universo que he creado.

Sé también que si existe alguna grandeza en este mundo, no consiste en predecir un destino impuesto, sino en librarse de él. Así pues, mi voluntad se extiende en dimensiones lejanas y momentáneamente, como un acaecer del misterio entre la vida, soy un pez. En cada una de estas escamas de plata se dibujan las líneas de un mensaje. Se trata de algo más que redes y nudos formales, pues una vez que mi propia voluntad se ha reconocido en el teorema de los espejos y su azogue acuático, mi propio ser amenaza con saltar fuera del mar, de los espejos y el espacio. Pero entonces ¿qué será del mundo?

Hugo Alberto Acuña S.
No. 92, 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 572