Estrictamente ornamental

Era de madera de sándalo color marrón, con incrustaciones de marfil y filetes dorados. Preguntó fecha… ¡De mil novecientos dos, una verdadera maravilla! —contestó el anticuario.

Peso a peso juntó los ochenta mil, y con cuidado envolvió el objeto en la franela y se lo llevó a casa: era la pieza más valiosa que había tenido nunca en sus manos, —aunque no sirviera para nada— pensó.

Por la noche, exactamente a las doce, detrás de los vidrios de la vitrina y decorando el lugar de honor con su estructura de madera de sándalo color marrón, incrustaciones de marfil y filetes dorados, y contrariando completamente su estricto deber ornamental… el teléfono sonó.

Mónica Gómez
No. 92, 1984
Tomo XIV – Año XX
Pág. 573

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