Aristotélica

Un siglo después que Zenón lo condenó a ir tras la tortuga, el divino Aquiles por fin logró alcanzarla en los esteros del río Heráclito. El desesperado quelonio, siguiendo las costumbres de su especie sólo buscaba con desesperación el mismo lugar de su nacimiento para desovar.

Jorge Raúl Gasca
No 95, Noviembre-Diciembre 1985
Tomo XV – Año XXI
Pág. 51

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