Mujeres desde el aire

Desde el vacío, las estrías verdes coincidiendo en los ojos, la tez morena instalándose en la piel. De pronto su pelo y es inútil pronunciarlo. Luego el círculo que la reúne y ya no podemos creer en la estatua desnuda. Sólo el árbol que la cubre, sólo ella que no se concibe. Hay que correr frente a su mirada para descubrir que todo alejamiento acerca las distancias, hay que detenerse lentamente para comprobar si el cuerpo que está ante nuestros ojos ha sido posible. Ya no nos cabe la duda: una mujer acaba de generarse en el aire.

Antonio López Ortega
No 95, Noviembre-Diciembre 1985
Tomo XV – Año XXI
Pág. 82

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