Una falta muy singular

Toda su vida esperó aquel Juez de las Cortes Federales de la Flora y la Fauna condenar a alguien por cometer una falta muy singular.
El caso se presentó. Tuve que sentenciar, por el delito de violación, a un cazador furtivo que había penetrado sangrientamente aquellas hermosísimas selvas vírgenes.

Waldemar Noh Tzec
No 95, Noviembre-Diciembre 1985
Tomo XV – Año XXI
Pág. 104

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