El primer hombre

Desde los espacios infinitos, a través de la transparente secuencia de los siglos, llegaron puntuales a la cita, tal como se había acordado en el principio y, sin embargo, nadie los esperaba, la cima donde lo dejaron entonces y donde quedaron en recogerlo estaba vacía; a sus pies, todo alrededor, bullía el silencio, más allá, en la distancia, se desmoronaban civilizaciones, historia, ciudades, eclipses, rumores, tiempo; sin duda había escogido quedarse, permanecer, perpetuarse en el caos; abordaron entonces la nave y partieron de regreso, esta vez para siempre. Ignoraban (errores de la cibernética) que era el Año Internacional de la Mujer.

Ana F. Aguilar
No 70, Julio-Diciembre 1975
Tomo XI – Año XI
Pág. 391

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