El burócrata

Aparecieron de repente. Eran, para ser exactos, cuatro sapos y dos culebras. Salieron del tintero, una por uno. Con aire indiferente los agarró por la cabeza y los colocó en el archivo, en la “S” y la “C”, respectivamente.

Rafael Menjivar Ochoa
No 79, Septiembre 1977-Marzo 1978
Tomo XII – Año XIII
Pág. 598

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