El sueño

Durante toda su vida le acompañó el mismo sueño. Se soñaba en la azotea de un alto edificio, subía a la cornisa y se arrojaba al vacío. La sensación de caída le proporcionaba un placer doloroso, pero invariablemente, antes de estrellarse contra el pavimento despertaba. Sin embargo, una noche no despertó a tiempo y se estrelló.

Cuando los ambulantes recogieron su cuerpo, ni siquiera se dieron cuenta de que todo era un sueño.

Héctor Canales G.
No 79, Septiembre 1977-Marzo 1978
Tomo XII – Año XIII
Pág. 647

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