A las pastillas

La mujer con el paquete en las manos, se veía pálida, nerviosa. Volvió a ver inquieta en todas direcciones y al comprobar que no había nadie, dejó la carga en la puerta principal de la mansión del Ministro de Salud, y huyó a la carrera.

El ginecólogo al descubrir el envoltorio, llamó apresuradamente a la policía.

Un comando del escuadrón de explosivos, tratando de desactivar el contenido, encontró una criatura recién nacida que amarrada a su manita tenía a siguiente nota: “Doctor, usted me garantizó seguridad absoluta con los espirales, como prueba de ello le dejo a la niña. Vea qué putas hace con ella. Yo regreso a las pastillas”.

Melitón Barba
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 2

Anuncios

101


Henri de Toulouse-Lautrec
Poster para Aristide Bruant

No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII

Mireya Cueto

Mireya Cueto

Hace 87 años, en un día como hoy, nació en la Ciudad de México la narradora, titiritera y dramaturga Mireya Cueto, quien es licenciada en Historia Moderna y Contemporánea por la UNAM y fundadora del teatro de títeres y actores “Tinglado”.

A lo largo de su vida se ha dedicado a la investigación, producción y dirección de teatro de títeres. Es colaboradora del teatro guiñol del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y guionista de programas infantiles de radio y televisión, además de ser miembro de la Unión Internacional de la Marioneta (UNIMA).

A Cueto le otorgaron el Premio Rosete Aranda del Museo Nacional del Títere en Tlaxcala, igualmente fue distinguida con la medalla “Mi vida en el teatro” por el Centro Mexicano ITI/UNESCO/UNIMA.

La también historiadora realizó y dirigió, en 1981, No rebuznaron en balde, con textos de El Quijote y Cuentos islámicos.

Además, en 1982 perteneció a la lista de honor de la International Board on Books for Young People (IBBY) México por El traje del rey, y en 1978 obtuvo el Premio de Literatura Infantil Juan de la Cabada por Viajes de Ozomatli y Don Armadillo.

A finales de 1998 participó en el homenaje a Silvestre Revueltas con la presentación de la obra de teatro guiñol El renacuajo paseador.

En 1992 estrenó, en teatro de sombras, San Juan de la Cruz, poeta místico, obra presentada en el Festival Internacional de Títeres de Bilbao en 1994. Y en 1993, con una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), hizo bajo el mismo formato teatral la puesta en escena La leyenda de los soles y Perséfone.

Ha sido becaria del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en diferentes ocasiones. Uno de sus proyectos más memorables fue la Leyenda de los Soles (Nahui Hollín, efectuado también en teatro de sombras.

En septiembre de 2006 fue galardonada con el Premio Internacional Gorgorito 2006, que concede la UNIMA, por la labor que ha desarrollado durante casi 70 años en el mundo del títere en México.

Entre su producción literaria destacan las narraciones: El cuento más antiguo, Alfaguara Infantil, 2003; SEP, Libros del Rincón, 2004; El planeta Quianar, Gobierno de la Ciudad de México, 2000, y El hombre que no podía volar, UNAM/DGP-Conaculta.

Viajes de Ozomatli y Don Armadillo, Amaquemecan/SEP, 1985; El traje del rey, Océano, Barcelona, 1982; La cigarra, la hormiga y el chapulín, Servicios Pedagógicos, serie Kinder-Kogas, 1973; Santillana, 2004, y Un cuento de papel, Novaro, 1960; Trillas, 1991, son otras de sus obras más reconocidas.

Desde el año 2001, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes realiza en su honor el Festival Nacional de Títeres Mireya Cueto, el cual tiene cobertura nacional, ya que convoca a todos los estados de la República para que realicen presentaciones de este género con sus compañías y grupos.

Mireya Cueto es una artista disciplinada, cuya reputación la ha llevado a participar en distintos foros sobre literatura infantil y a impartir talleres de teatro guiñol y diversos cursos sobre la historia de los títeres.

Su trabajo siempre ha girado en torno a la idea de que a los niños se les puede potenciar su creatividad, enseñándoles a crear sus propios títeres, incluso con materiales reciclados[1].

 

 

Arrecife

Yo no soy mi nombre ni mi casa, ni la cara del espejo; ni tampoco el secreto linotipo que formula en mi cerebro las palabras; ni mucho menos la voz de mi garganta; ni siquiera el gesto prestado que mis manos y mis pies repiten por su cuenta; ni las cosas que acarreo por los años en la fotografía de la memoria.

Tal vez sea sólo una línea, un límite, un muro, una playa o un arrecife donde el viento arroja las preguntas.

Mireya Cueto
No 79, Septiembre 1977-Marzo 1978
Tomo XII – Año XIII
Pág. 671