A las pastillas

La mujer con el paquete en las manos, se veía pálida, nerviosa. Volvió a ver inquieta en todas direcciones y al comprobar que no había nadie, dejó la carga en la puerta principal de la mansión del Ministro de Salud, y huyó a la carrera.

El ginecólogo al descubrir el envoltorio, llamó apresuradamente a la policía.

Un comando del escuadrón de explosivos, tratando de desactivar el contenido, encontró una criatura recién nacida que amarrada a su manita tenía a siguiente nota: “Doctor, usted me garantizó seguridad absoluta con los espirales, como prueba de ello le dejo a la niña. Vea qué putas hace con ella. Yo regreso a las pastillas”.

Melitón Barba
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 2

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