Sueño extraviado

Se acostó cansado, con dos cojines bajo la cabeza para ver más cómodamente la televisión. Desde allí podía ver también el pasillo que atravesaba el centro de la casa. Se durmió de inmediato: soñó que un hombre entraba a matarlo, que abría sigilosamente la puerta y, con pasos suaves, acortaba la distancia entre el cuchillo y su pecho. De la calle no entraba más que una tenue luz amortiguada por las cortinas. Supuso que si encendía el foco de la habitación, el intruso desaparecería, pero le costaba un esfuerzo descomunal levantarse de la cama. Por fin logró incorporarse y a tientas y en silencio, llegó frente al apagador. En el instante en que lo accionó se vio de nuevo en la cama, desesperado por prender la luz. Lo ensayó cuatro veces y en la última, agobiado, despertó.

Delante de él, la televisión zumba. Al apagarla, la oscuridad se apropia de la casa. Reposa unos momentos. Logra serenarse y se felicita porque la pesadilla terminó. Un repentino ataque de sed lo obliga a brincar de la cama. Sale al pasillo y enciende la luz. Un hombre lo mira fijamente, con la decisión en la mano.

Guillermo Lavín
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 19

Guillermo Lavín

Guillermo Lavín

Guillermo Lavín es un escritor mexicano, nacido en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Libros

En 1994 el Fondo Editorial Tierra Adentro publicó su libro Final de Cuento; el mismo año la editorial Roca publicó Frontera de espejos rotos, volumen colectivo que incluye uno de sus cuentos. Es coautor de Tamaulipas, Tierra del Bernal, Cd. Victoria, Tam., 1986. En 1997 publicó el ensayo En el lomo del libro, editado por el CECAT, colección Letras en el borde. En breve aparecerá el libro de Cuentos El Final de una Larga Época.

Cuentos

Ha publicado cuentos en diversas revistas nacionales y regionales; entre otras: Cuento, revista de Imaginación; Ciencia y Desarrollo; Punto; Mar Abierta; Tamaulipas en la Cultura; A Duras Páginas; Umbrales; EstaCosa (revista de libre especulación); OtraCosa (para leerse en computadora);Blanco Móvil; Axxón (de Argentina); Revista Virtual AdAstra (España, Mayo de 1998) y en el suplemento de Siempre!.

Fue socio fundador de la Asociación Mexicanade Ciencia Ficción y Fantasía en 1992[1].

 

Breve historia de una pasión


Era una mujer que sonaba dulcemente como un tambor de amor.

Palabras y caricias llegaban a su desnudez y rebotaban armoniosamente en inacabables compases. Nunca dejaba de sonar y el hombre aprendió a crear sones como soles de variadísimos sonidos: si revoloteaba en torno al vientre escuchaba rumores de montaña; si dejaba deslizar el tropel del deseo por los muslos recuperaba la voz de las cascadas; si rozaba los cabellos dorados se desprendía el llamado de una campana en impecables ecos; si escalaba la cumbre de los senos ascendía un ventarrón de melodías; si exploraba la mirada y bajaba hasta las entrañas brotaban explosiones luminosas de un invisible campo de batalla. Instante tras instante convertía sus manos en esplendorosas palomas que aleteaban la música de la muchacha.

Cuando la pasión fue implacable él admitió ser el pájaro de la eternidad y habitó para siempre jamás en el nido que había construido al borde de las bragas de su amada.

Juan Carlos Moyano Ortiz
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 18

La muerte del último hijo


Tung-men Wu, del reino de Wei, perdió a su último hijo pero no dio muestra alguna de dolor; pasaron los días y él continuó comportándose como siempre, ni siquiera guardó el luto acostumbrado. Al ver esto, un vecino le reclamó su insensibilidad. Tung-men Wu le dijo:

—Hubo un tiempo en que yo vivía sin hijos y no estaba acongojado. Cuando murió mi último hijo volví a estar como antes. ¿Por qué debo estar triste?

Tradición taoísta
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 16